Verrugas

Las verrugas son pequeñas excrecencias cutáneas benignas secundarias a la infección por el virus del papiloma humano. Son contagiosas, produciéndose la transmisión por contacto simple, muchas veces a través de pequeñas grietas cutáneas, abrasiones u otros traumatismos. Puede producirse diseminación local por autoinoculación.

Las verrugas son frecuentes en los niños, aunque pueden afectar a cualquier segmento de la población.

Distinguimos entre verrugas vulgares (las más frecuentes), verrugas planas y verrugas genitales.

  • Las verrugas vulgares son proliferaciones epidérmicas menores de 1 cm, con forma de cúpula, rugosas, con puntos negros en la superficie. Las localizaciones más comunes son las manos, la región de alrededor de las uñas, los codos, las rodillas y las superficies plantares.
  • Las verrugas planas son lesiones más tenues, en forma de pequeñas placas aplanadas que suelen aparecer de forma múltiple, teniendo preferencia por localizarse en la cara (es típica la zona de afeitado) o en el dorso de las manos.
  • Las verrugas genitales, también llamadas “condilomas acuminados”, aparecen como proliferaciones carnosas en la zona genital. Constituyen la enfermedad de transmisión sexual más frecuente en la actualidad.

El diagnóstico se realiza clínicamente. En los casos de verrugas genitales está indicado el estudio de otras posibles enfermedades de transmisión sexual. En las mujeres con condilomas acuminados, también es aconsejable la valoración por un Ginecólogo para realización de citología de cérvix.

Las verrugas presentan un comportamiento muy variable, desde la curación espontánea hasta la resistencia a múltiples tratamientos.

El tratamiento más utilizado para tratar las verrugas es la crioterapia, que produce una destrucción por congelación de las lesiones. Suelen ser necesarias varias sesiones, y es común que tras el tratamiento se forme una pequeña ampolla en la lesión que puede ocasionar una discreta molestia.

Otro posible tratamiento es la aplicación de algún queratolítico, como el ácido salicílico. Este tratamiento es más lento, pero suele producir menos molestias al paciente.

Recientemente se está empleando el láser para la eliminación de estas lesiones. Posee la ventaja de evitar los tratamientos largos y tediosos con parches o líquidos antiverrugas, que en ocasiones no evitan que padezcamos estas lesiones durante años. Todos tenemos experiencia en verrugas y papilomas resistentes durante años a los tratamientos convencionales. Su eliminación mediante láser es la técnica más precisa y segura para evitar la resistencia de los agentes patógenos.

En el caso de las verrugas genitales, podemos optar por alguno de los nuevos inmunomoduladores tópicos, como el imiquimod, que deberá aplicarse tres días en semana durante 4-12 semanas.