Unidad de Hiperhidrosis

En nuestras clínicas de Madrid en Calle Serrano y La Moraleja

Dermatólogos especialistas en

Tratamiento de la hiperhidrosis

La Unidad de Hiperhidrosis del Grupo Pedro Jaén es pionera y referente en el diagnóstico y en la aplicación de tratamientos punteros del exceso patológico de sudoración. De hecho, fue el primer centro dermatológico privado en implantar la terapia con medicación infiltrada para tratar la sudoración excesiva localizada en manos y axilas y uno de los más experimentados en el tratamiento con anticolinérgicos orales, una familia de medicamentos cuyo uso requiere un amplio conocimiento, indicados en el manejo de la hiperhidrosis generalizada.

Dermatólogos especialistas en el tratamiento de la hiperhidrosis en Madrid - Clínicas en Calle Serrano y La Moraleja

Infiltración sin dolor

El Grupo Pedro Jaén es uno de los pocos centros con suficiente experiencia en el uso de anestesia troncular (en los nervios de la mano) para evitar el dolor que acarrea infiltrar el producto en esta zona.

Equipo especializado

Los pacientes que acuden a nuestra Unidad de Hiperhidrosis siempre son evaluados por dermatólogos especializados en esta patología. No obstante, pueden ser derivados a otras unidades del centro si el caso así lo requiere. Es el caso de la hiperhidrosis femenina ligada a alteraciones hormonales, en cuyo caso se consulta con la Unidad de Ginecología. Estos factores representan un factor diferencial de nuestro centro, tanto a la hora de identificar el origen de la patología, como a la de implantar un tratamiento efectivo, dado que las terapias para la hiperhidrosis son complejas y requieren de un conocimiento profundo de los mecanismos que la desencadenan, así como de una gran experiencia en su manejo.

Modalidades de consulta

Atendemos presencialemente en nuestros centros y mediante consulta online

Qué es, síntomas y tratamiento

Información sobre la hiperhidrosis

La producción de sudor es un proceso fisiológico normal implicado en la regulación térmica del organismo. Este mecanismo de transpiración está mediado por el sistema nervioso simpático, encargado de estimular las glándulas sudoríparas para que secreten sudor cuando el cuerpo necesita refrigeración.

La producción de sudor; un líquido transparente compuesto fundamentalmente por agua y pequeñas cantidades de ácido láctico, urea y sales minerales (sodio, potasio, magnesio y calcio) suele verse incrementada cuando aumenta la temperatura corporal debido al calor, a la actividad física intensa, a la ingesta de bebidas o comidas muy calientes, picantes o especiadas, al estrés, al miedo, a alguna enfermedad o infección subyacente que curse con fiebre, etcétera.

No obstante, la hiperhidrosis alberga algunas diferencias importantes con respecto al mero hecho de sudar en exceso en circunstancias normales. El término hiperhidrosis se utiliza para designar una condición clínica caracterizada por la producción excesiva de sudor, entendiendo como producción excesiva aquella que se desencadena incluso en ausencia de los estímulos normales anteriormente mencionados y que, además, interfiere notablemente en la calidad de vida y en el desarrollo normal del paciente.

La hiperhidrosis provoca una sudoración abundante que gotea, mancha la ropa, humedece y moja la piel de manera constante e interfiere de forma decisiva en la vida personal del paciente que la sufre. Estos refieren habitualmente en consulta sus dificultades a la hora de estrechar la mano a alguien, escribir o firmar documentos, agarrar el volante del coche, vestir determinadas prendas de ropa, encontrar empleo, desenvolverse en el trabajo cuando ya lo tienen o, simplemente, sujetar o tocar objetos sin deteriorarlos o dejarlos mojados con su sudor.

De esta manera, aunque no se trata de una patología dolorosa o grave y tampoco pone en riesgo la vida del paciente, la hiperhidrosis perjudica notablemente la calidad de vida de las tres cuartas partes de los que la sufren, ya que supone un gran impacto negativo para la autoestima y las relaciones personales y profesionales. Muchos de estos pacientes desarrollan fobia social y afirman sentirse coartados a la hora de interactuar normalmente con su entorno por temor a las críticas y al rechazo que produce el hecho de mostrar un aspecto aparentemente desaseado o descuidado.

Además, la acumulación de sudor en los pliegues de la piel y el hecho de tener áreas de la epidermis permanentemente húmeda favorece la proliferación de hongos y bacterias. Esta circunstancia da lugar a irritaciones, fisuras y lesiones que pueden infectarse.

Información sobre la hiperhidrosis: síntomas, causas, tipos, diagnóstico y tratamiento

Causas de la hiperhidrosis

Se calcula que la hiperhidrosis afecta a un 3% de la población aproximadamente y se da en hombres y mujeres por igual. Su prevalencia es similar en todas las razas y generalmente sigue una evolución desigual a lo largo de la vida. De esta forma, aparece en la infancia, empeora en la pubertad y adolescencia y mejora en la tercera edad. Las zonas más frecuentemente afectadas son las axilas, las palmas de las manos y las plantas de los pies. 

Las causas concretas de la hiperhidrosis pueden ser muy diversas, aunque lo más frecuente es que el origen sea desconocido (hiperhidrosis idiopática). No obstante, se sabe que muchos casos de hiperhidrosis se deben a alteraciones endocrinológicas u hormonales, así como a enfermedades subyacentes, como el hipertiroidismo o la diabetes. Por otro lado, algunos tratamientos farmacológicos también pueden desencadenar un exceso de sudoración. 

Por este motivo, en la Unidad de Hiperhidrosis del Grupo Pedro Jaén se lleva a cabo un diagnóstico diferencial para rastrear y localizar las posibles causas o patologías que puedan ser responsables del exceso de sudoración. En caso de que existan, esta unidad cuenta con el apoyo de otras unidades del centro, tales como la de Ginecología (cuando el origen de la hiperhidrosis se encuentra en factores hormonales femeninos) o la de Endocrinología (en caso de que el exceso de sudoración se deba a enfermedades tiroideas o alteraciones metabólicas.  

De esta manera, es posible implantar un tratamiento completamente personalizado mucho más efectivo para cada paciente con hiperhidrosis.

Clasificación de los tipos de hiperhidrosis

La hiperhidrosis se clasifica en diferentes tipos, como se indica a continuación:

Hiperhidrosis primaria

También llamada hiperhidrosis idiopática, no tiene una patología que explique su origen de manera clara y determinante. Afecta a focos muy concretos del cuerpo: axilas, palmas de las manos, plantas de los pies, área craneofacial, ingles… y se acentúa con el estrés, la ansiedad, el miedo, el calor o ciertos estímulos vasodilatadores (consumo de alcohol, bebidas calientes, comida picante o con especias…). Puede ocasionar maceración de la piel y favorecer la aparición de infecciones cutáneas y mal olor corporal debido a la acumulación de sudor en los pliegues de la piel.

Hiperhidrosis secundaria

Se debe a la existencia de enfermedades o condiciones clínicas que desencadenan una respuesta anómala del sistema simpático que repercute en la producción excesiva de sudor. Esta respuesta puede deberse a alteraciones hormonales o endocrinas como el hipertiroidismo, pasando por diabetes o insuficiencia respiratoria, hasta diversos tipos de cáncer y síndrome de deprivación de alcohol y/o drogas. La hiperhidrosis secundaria suele focalizarse en la cara y en la parte superior del tronco.

Hiperhidrosis generalizada

La hiperhidrosis generalizada es una consecuencia de una patología subyacente. Afecta a la mayor parte de la superficie corporal.

Hiperhidrosis infantil

Aunque se denomine infantil, lo cierto es que este tipo de hiperhidrosis suele manifestarse en la preadolescencia y adolescencia. Hasta ese momento, el exceso de sudoración en niños, aunque llamativo, es normal y responde a la necesidad de regular la temperatura corporal de manera efectiva. La hiperhidrosis infantil se presenta normalmente en las palmas de las manos, las axilas y los pies. Interfiere notablemente en el desempeño escolar del menor y ocasiona numerosos problemas en su entorno social.

Cómo se diagnostica la hiperhidrosis

Generalmente, para llevar a cabo el diagnóstico de la hiperhidrosis basta con la observación de las regiones del cuerpo más afectadas por esta alteración de la producción de sudor. No obstante, en muchas ocasiones es necesario llevar a cabo diferentes pruebas complementarias para establecer, en caso de que la haya, la existencia de una posible patología o trastorno subyacente que pueda ser responsable del incremento de sudoración.  

Por este motivo, el diagnóstico se lleva a cabo en la Unidad de Hiperhidrosis del Grupo Pedro Jaén por parte de dermatólogos con una dilatada experiencia en el manejo específico de esta patología, lo que repercute en la implantación temprana del tratamiento más adecuado para cada caso, un factor muy valorado por los pacientes, que suelen llegar a la consulta después de experimentar las dificultades en el desempeño de sus tareas y de su vida cotidiana debido al exceso de sudor sin encontrar soluciones verdaderamente efectivas. 

Estas pruebas complementarias están encaminadas a determinar si la hiperhidrosis es primaria o se debe a alguna patología o circunstancia que pudiera desencadenar el exceso de sudoración (hiperhidrosis secundaria), así como para establecer la gravedad de la hiperhidrosis, según la afectación física y emocional del paciente. 

El Test de Minor se utiliza para identificar las zonas de mayor sudoración, además de para monitorizar el tratamiento con toxina botulínica. Esta prueba consiste en extender tintura de yodo en la zona de estudio o tratamiento, en la que previamente se habrá rasurado el vello, si lo hay. Una vez que la piel ha quedado completamente seca se espolvorea almidón de maíz. Cuando el paciente empieza a sudar la combinación de fécula, sudor y yodo provoca una reacción que tiñe la piel de un tono azulado, lo que permite delimitar la zona de tratamiento y señalar con claridad los orificios de entrada de las glándulas sudoríparas. 

Por otro lado, el dermatólogo puede recurrir a la Escala de Severidad de la Hiperhidrosis (Hyperhidrosis Disease Severity Scale; HDSS, sus siglas en inglés) para evaluar en qué medida el exceso de sudoración interfiere en la calidad de vida del paciente. Se trata de un cuestionario sencillo que arroja una puntuación de entre 1 y 4. Los grados 1 y 2 se corresponden con una hiperhidrosis leve o moderada, mientras que las puntuaciones 3 y 4 señalan un exceso de sudoración grave y limitante.

«Es fundamental que cada paciente sea evaluado por el dermatólogo para descartar posibles causas subyacentes de la hiperhidrosis»

Tratamientos para la hiperhidrosis

Existen varias líneas terapéuticas para la hiperhidrosis. Por regla general, los especialistas de la Unidad de Hiperhidrosis del Grupo Pedro Jaén comienzan con los tratamientos más sencillos y menos invasivos y van optando por otras alternativas en función de la respuesta y la evolución de la sintomatología de cada paciente.  

Es fundamental que cada uno de los pacientes sea evaluado por el dermatólogo para descartar posibles causas subyacentes de la hiperhidrosis ya que en esos casos es posible regular la producción de sudor tratando el problema originario sin necesidad de acudir a medidas específicas para contener el exceso de sudor.

Antitranspirantes, fármacos orales y tópicos

Antitraspirantes

Los antitranspirantes tópicos para tratar la hiperhidrosis contienen sales de aluminio formuladas en soluciones con una proporción variable de alcohol. Actúan mediante la obstrucción de los poros de las glándulas sudoríparas y la atrofia de las glándulas secretoras de sudor.

El producto debe aplicarse según las indicaciones del dermatólogo especialista en hiperhidrosis quien, normalmente, prescribe una pauta diaria hasta que el paciente mejora progresivamente. A partir de ese momento, se implanta una pauta de mantenimiento que suele consistir en aplicar el antitranspirante dos o tres días a la semana.

Fármacos orales y tópicos

Existen diversos medicamentos orales y tópicos que el dermatólogo especialista en hiperhidrosis puede prescribir para tratar el exceso de sudoración generalizado. Dependiendo de cada caso estos fármacos pueden ser desde anticolinérgicos hasta ansiolíticos, pasando por activos astringentes y antiadrenérgicos. 

Estos principios activos pueden actuar directamente bien sobre la producción de sudor, bien sobre las causas que favorecen este mecanismo (ansiedad, nerviosismo, vasodilatación…) y deben ser supervisados en todo momento por el especialista en hiperhidrosis para evitar efectos secundarios no deseados sobre otras funciones del organismo.  

La Unidad de Hiperhidrosis del Grupo Pedro Jaén atesora una gran experiencia en la aplicación de tratamientos farmacológicos individualizados para la hiperhidrosis, un factor de vital importancia, especialmente en el caso de las terapias con anticolinérgicos. 

Este grupo de medicamentos actúa sobre la acetilcolina, un neurotransmisor que se distribuye ampliamente tanto por el sistema nervioso central como por el sistema nervioso periférico y otras zonas del organismo. Está implicado en funciones tan dispares como la memoria, los mecanismos de recompensa, la salivación o la producción de sudor.  

De esta manera, aunque los anticolinérgicos han demostrado su eficacia en algunos casos de hiperhidrosis generalizada, modular la producción de acetilcolina puede impactar en funciones muy importantes de nuestro cuerpo, por lo que se requiere un equipo muy especializado en la aplicación de estos medicamentos para llevar a cabo una adecuada selección de casos, así como un ajuste óptimo de la pauta terapéutica.

Iontoforesis para la hiperhidrosis

La iontoforesis es un tratamiento transcutáneo para la hiperhidrosis que consiste en inducir el paso de una corriente eléctrica a través de la piel. Para ello, la zona de tratamiento ha de sumergirse en agua, de manera que la corriente eléctrica movilice los iones de sodio y reduzca la actividad de las glándulas sudoríparas, disminuyendo así la producción de sudor. Según el criterio del especialista de nuestra Unidad de 

Hiperhidrosis puede añadirse algún activo anticolinérgico al agua.  

El tratamiento de iontoforesis para la hiperhidrosis consta de varias sesiones, que pueden oscilar entre seis y 15, aproximadamente, además de sesiones periódicas de mantenimiento, según la evolución de cada paciente. 

El principal obstáculo que conlleva la iontoforesis para tratar el exceso de sudoración es que la zona de tratamiento ha de ser fácilmente sumergible, de manera que no puede aplicarse en el área axilar, por ejemplo. Por otro lado, el tratamiento ha de ser administrado por un especialista con experiencia en este tipo de terapias, ya que su uso inadecuado puede producir quemaduras o necrosis de la piel. 

Asimismo, esta terapia solo puede administrarse si la piel se encuentra intacta; es decir, en ausencia de lesiones y cuando no se encuentre irritada. Esto no siempre es posible en los pacientes con hiperhidrosis, ya que es frecuente que sufran maceración o grietas en los pliegues de la piel en los que el sudor tiende a acumularse.  

Asimismo, la iontoforesis no puede aplicarse en pacientes con antecedentes cardiacos, en aquellos que lleven marcapasos o en los que tengan glaucoma (patología oftalmológica caracterizada por el aumento de la presión intraocular).

Medicación inyectada

Infiltrar medicación que produce relajación neuromuscular ha supuesto una verdadera revolución en el tratamiento de la hiperhidrosis, gracias a su eficacia y a su alto perfil de seguridad. La Unidad de Hiperhidrosis del Grupo Pedro Jaén es pionera en la utilización de este tratamiento inyectado para tratar la hiperhidrosis, siendo la primera a nivel privado en implantar este procedimiento, hace ya más de veinte años.  

Esta terapia de la hiperhidrosis consiste en inyectar pequeñas dosis de este principio activo siguiendo un patrón de puntos separados por una distancia de entre 1,5-2 centímetros previamente dibujado sobre la zona de tratamiento. El medicamento inhibe la liberación de acetilcolina a nivel neuromuscular y bloquea la producción de sudor en las glándulas sudoríparas.  

Se trata de un procedimiento rápido que se aplica en consulta sin necesidad de preparación previa específica ni tiempo de recuperación o baja laboral. La reducción de la producción de sudor se empieza a notar a los pocos días de haber inyectado el activo y se prolonga durante varios meses; entre seis y nueve, según los pacientes. Transcurrido ese plazo, el tratamiento puede repetirse.  

Las grandes ventajas del tratamiento de la hiperhidrosis con estas inyecciones residen en su gran eficacia, su alto perfil de seguridad y en el hecho de poder modular la cantidad de producto infiltrado según el volumen de sudoración que se quiere controlar en cada zona, lo que permite evitar efectos secundarios sistémicos. Gracias a estas ventajas, el tratamiento se puede aplicar incluso en casos seleccionados de hiperhidrosis infantil, según el criterio del dermatólogo y la afectación del paciente.  

El tratamiento de la hiperhidrosis primaria con inyecciones de este fármaco resulta especialmente adecuado para reducir el exceso de sudoración en las axilas y en las palmas de las manos. No obstante, las inyecciones en esta zona pueden resultar molestas y dolorosas, dado que hay que llevar a cabo múltiples pinchazos en un área delicada y sensible.  

La Unidad de Hiperhidrosis del Grupo Pedro Jaén ha encontrado la solución a este problema recurriendo a la anestesia troncular en los nervios de la mano, un recurso que se aplica previamente a las inyecciones a y que ha logrado ampliar el horizonte terapéutico para un gran número de pacientes. Es esencial que este tipo de anestesia sea aplicado por especialistas con suficiente experiencia, con el fin de evitar efectos no deseados en la sensibilidad y fuerza de la mano.

Cirugía como tratamiento de la hiperhidrosis

El tratamiento quirúrgico de la hiperhidrosis se denomina simpatectomía torácica y consiste en seccionar, electrocoagular o estrangular mediante clips metálicos la cadena simpática situada en la parte posterior del tórax, zona a la que se accede a través de pequeñas incisiones realizadas en el pecho o cerca de la axila. Se trata de una intervención mínimamente invasiva que, no obstante, requiere de anestesia general y de un periodo de recuperación de varios días.

Esta técnica emplea en los casos severos de hiperhidrosis primaria focalizada en las zonas palmar y axilar y suele aplicarse en ambos lados del cuerpo. El tratamiento quirúrgico de la hiperhidrosis reduce la sudoración de forma radical e inmediata en la mayoría de los casos.

No obstante, un alto porcentaje de pacientes intervenidos desarrolla un mecanismo de sudoración compensatoria en otras áreas del cuerpo (zona dorsal de la espalda, glúteos, ingles, muslos…). Este efecto secundario puede resolverse espontáneamente al cabo de unos meses o, por el contrario, persistir de manera definitiva, en cuyo caso es necesario recurrir a otros tratamientos para la hiperhidrosis, fundamentalmente inyecciones periódicas del medicamento mencionado anteriormente.

Clínica especializada en el tratamiento de la hiperhidrosis en Madrid

Más información

A continuación se indican las preguntas frecuentes, consejos para los pacientes, la autoría y las referencias de la información proporcionada en esta página:

Preguntas frecuentes sobre la hiperhidrosis

¿La hiperhidrosis se debe a la falta de higiene? 

No. El exceso de sudoración no está relacionado con una falta de higiene, ni siquiera con el mal olor corporal, que puede deberse a otros factores, como la acumulación de sudor en los pliegues de la piel o a la existencia de bromhidrosis, un cuadro clínico caracterizado por el mal olor del sudor corporal. De hecho, las personas que sufren hiperhidrosis suelen tener hábitos de higiene personal más estrictos que las personas que no conviven con este problema.

La hiperhidrosis causa mal olor corporal

No; al menos no siempre. De hecho, el sudor en sí mismo es una sustancia que no tiene olor. El mal olor se deriva de la acumulación del sudor en ciertas áreas de la piel y en la descomposición de algunos componentes del sudor por parte de las bacterias de la piel.

¿Qué especialistas pueden tratar la hiperhidrosis? 

Le hiperhidrosis debe ser tratada por un dermatólogo con conocimiento específico de esta patología, ya que es el especialista que conoce las estructuras y el funcionamiento de toda la dermis, así como los mecanismos no dermatológicos que pueden repercutir en una sudoración abundante. No obstante, médicos de familia, neurólogos o internistas pueden contribuir tanto al diagnóstico como al seguimiento de esta patología.

¿La hiperhidrosis se quita con el tiempo?

No. La hiperhidrosis suele manifestarse en la infancia y generalmente se agrava durante la pubertad y adolescencia. En ocasiones, se produce una mejoría en edades avanzadas, aunque este patrón no es fijo ni se da en todos los casos de hiperhidrosis.

¿La ansiedad o el estrés provocan hiperhidrosis?

No. Aunque es cierto que las situaciones estresantes pueden provocar un aumento de la sudoración y que la hiperhidrosis se agrava cuando el paciente está nervioso, lo cierto es que el estrés o la ansiedad no es una causa directa de la hiperhidrosis, una condición clínica que se debe a otros factores que muchas veces no es posible identificar.

¿Es lo mismo un desodorante que un antitranspirante?

No. El desodorante es un producto fundamentalmente cosmético que se emplea para neutralizar el mal olor corporal. El antitranspirante se utiliza para controlar la producción de sudor actuando sobre las glándulas sudoríparas.

¿La hiperhidrosis de hereda? 

La hiperhidrosis primaria (la que no se debe a ningún factor o enfermedad subyacente) tiene un claro componente genético. Se calcula que aproximadamente dos tercios de los pacientes que sufren hiperhidrosis tienen antecedentes familiares afectados por el mismo trastorno. Eso no quiere decir que inevitablemente los padres vayan a transmitir la hiperhidrosis a sus hijos, sino que existe una predisposición mayor a tenerla.

¿Puedo prevenir la hiperhidrosis? 

La hiperhidrosis primaria no puede prevenirse. No obstante, sí pueden controlarse las circunstancias y patologías que desencadenan la hiperhidrosis secundaria, así como controlar los factores cotidianos que favorecen la producción de sudor relacionados con el aumento de la temperatura corporal, las prendas de vestir, el consumo de ciertos alimentos…

 

Consejos para pacientes con hiperhidrosis

A continuación se indican algunos que pueden servir de ayuda a pacientes con hiperhidrosis:

  • Siga el tratamiento para la hiperhidrosis prescrito por el dermatólogo y no lo interrumpa sin consultarlo previamente con el especialista.
  • Procure mantener la piel seca y evite la acumulación de sudor en los pliegues de la piel para evitar la proliferación de hongos o bacterias.
  • Vístase con prendas de tejidos naturales, preferiblemente algodón, que permita la transpiración de la piel. Evite los tejidos sintéticos en contacto directo con la piel. Cámbiese de ropa tantas veces como considere necesario.
  • Use calcetines de algodón y calzado que favorezcan la transpiración de los pies. Cámbiese de zapatos y calcetines varias veces al día y procure llevar los pies desnudos tanto tiempo como sea posible.
  • Dúchese una vez al día; dos si lo necesita. Use productos de higiene personal específicos para controlar el olor y la sudoración excesiva. Consulte con su dermatólogo acerca de los principios activos más adecuados (clorhexidina, clorhidróxido de aluminio, antibacterianos…).
  • Rasure o depile el vello de las axilas.
  • Limite el consumo de alcohol, comida picante o muy especiada, cafeína… ya que favorecen la sudoración.
  • Controle el estrés para evitar que la situación empeore.

Autoría del contenido de esta página y referencias

El contenido de la presente página ha sido elaborado por el Departamento de Comunicación y el Equipo Médico del Grupo Pedro Jaén siguiendo nuestro compromiso editorial, mediante el que garantizamos la veracidad y actualización de la información proporcionada.

Referencias sobre la hiperhidrosis:

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