Unidad de Psoriasis

En nuestras clínicas de Madrid en Calle Serrano y La Moraleja

Dermatólogos especialistas en

Tratamiento de la psoriasis

La Unidad de Psoriasis y Enfermedades Inflamatorias Cutáneas del Grupo Pedro Jaén es única en su campo y ha sido concebida para ofrecer un abordaje 360° de esta afección cutánea, cuyas implicaciones van mucho más allá de la piel. Integrada por especialistas de referencia en el tratamiento de esta patología, la unidad ofrece un enfoque diferencial súper especializado en diagnóstico, tratamiento y seguimiento de la psoriasis, atendiendo todos los aspectos de la enfermedad que condicionan la vida del paciente.

Dermatólogos especialistas en tratamiento de la psoriasis en Madrid - Clínicas en Calle Serrano y La Moraleja

Control completo de la psoriasis

Nuestro objetivo prioritario es ofrecer la posibilidad de controlar la psoriasis por completo con la ayuda de los tratamientos más avanzados. Paralelamente, nuestros dermatólogos especialistas en el tratamiento de la psoriasis en Madrid, atienden las comorbilidades más frecuentes asociadas a esta patología.

Tratamiento de comorbilidades

El Dr. Álvaro González Cantero, especialista de esta unidad y referente internacional en esta área, ha participado y lidera investigaciones que han encontrado relación entre la psoriasis y varias enfermedades cardiovasculares. Actualmente, se sabe que esta afección dermatológica está relacionada con un mayor riesgo de sufrir infartos y accidentes cerebrovasculares, así como hígado graso, diabetes tipo 2 y artritis psoriásica.

Conocer esta relación y detectar las comorbilidades asociadas a la psoriasis es determinante para prevenirlas o tratar las de manera precoz, mejorando así la evolución y el estado de salud general del paciente. El protocolo diseñado en nuestro centro incluye la valoración del riesgo cardiovascular mediante ecografía arterial femoral, una técnica diagnóstica no invasiva capaz de detectar signos patológicos en sus fases más incipiente, algo esencial para implantar medidas preventivas y terapéuticas de forma precoz.

Por su parte, la Dra. Natalia Jiménez desarrolla una amplia labor investigadora en psoriasis para profundizar en el diagnóstico precoz y en el seguimiento de las comorbilidades asociadas a esta enfermedad. Estos factores están directamente relacionados con la evolución de la patología, ya que en torno al 25% de los pacientes con psoriasis no recibe ningún tipo de tratamiento y, la gran mayoría, refiere un gran retraso en el diagnóstico, lo que a su vez repercute en cuadros clínicos más graves, peor calidad de vida y en comorbilidades más frecuentes y severas.

Tratamientos biológicos

Este grupo de fármacos, obtenidos mediante complejos sistemas de fabricación a partir de organismos vivos, se utiliza para diagnosticar, prevenir o tratar una gran variedad de patologías; entre ellas, la psoriasis.

Los medicamentos biológicos han revolucionado el tratamiento de esta enfermedad dermatológica por su alta tasa de eficacia y su gran perfil de seguridad. Permiten individualizar al máximo los tratamientos, lo que redunda en un mayor beneficio para el paciente a la hora de controlar por completo la enfermedad.

La Unidad de Psoriasis y Enfermedades Inflamatorias Cutáneas del Grupo Pedro Jaén facilita el acceso de sus pacientes a estos medicamentos si sus circunstancias clínicas lo requieren, convirtiéndose en el único centro privado de España en ofrecer esta opción de tratamiento.

Últimas investigaciones

El compromiso de la Unidad de Psoriasis y Enfermedades Inflamatorias es seguir investigando para ofrecer a los pacientes el mejor tratamiento basado en la evidencia científica más actualizada. Por este motivo, Grupo Pedro Jaén sus integrantes participan y lideran diversos estudios que nos permiten ampliar los conocimientos sobre las causas de la psoriasis, ahondar en las claves de su diagnóstico y estar en la vanguardia de los tratamientos más avanzados.

Modalidades de consulta

Atendemos presencialemente en nuestros centros y mediante consulta online

Qué es, síntomas, tipos y tratamiento

Información sobre la psoriasis

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria cutánea crónica relativamente frecuente que cursa en brotes y origina descamaciones blanquecinas o grisáceas en la superficie de la piel. Se calcula que afecta en torno al 2%-3% de la población y aunque el porcentaje puede parecer pequeño, lo cierto es que esta cifra se traduce en más de 125 millones de personas en todo el mundo.

Afecta a hombres y mujeres por igual y se sabe que tiene un componente hereditario importante, ya que es más frecuente entre hermanos y descendientes de personas afectadas. Concretamente, en torno al 40% de los pacientes con psoriasis tiene antecedentes familiares con la misma enfermedad.

Por otro lado, es conveniente saber que, aunque la psoriasis se manifiesta a en cualquier momento de la vida, lo más normal es que debute durante la juventud y que el inicio de los signos a una edad precoz implica una evolución clínica más grave e inestable. Por este motivo, es muy relevante intentar diagnosticarla cuanto antes y establecer un tratamiento de manera temprana.

Además del impacto emocional y social que implica la psoriasis en sus formas más severas, hay que tener en cuenta que entre el 10% y el 30% de los afectados desarrolla, además, artritis psoriásica y que estos pacientes son más susceptibles de sufrir otros problemas de salud, como síndrome metabólico, depresión o ansiedad.

De hecho, el 70% de los pacientes que tiene psoriasis refiere que la enfermedad altera considerablemente su vida cotidiana simplemente por el nerviosismo y angustia que les provoca su apariencia, independientemente de los síntomas puramente cutáneos. En torno al 60% explica que sus actividades sociales están condicionadas por la enfermedad en mayor o menor medida y la mitad de los pacientes asegura que su carrera profesional se ha visto afectada por esta misma causa.

Tristeza, falta de autoestima, dificultades para relacionarse socialmente o entablar relaciones afectivas, problemas sexuales derivados tanto del pudor a mostrar el cuerpo a la pareja como del dolor y molestias que causan las lesiones psoriásicas cuando se localizan en el área genital, vergüenza a mostrar las zonas afectadas en reuniones y actividades con otras personas (especialmente cuando son al aire libre), temor al rechazo… son otros de los efectos colaterales de esta dermatosis.

Información sobre la psoriasis: síntomas, causas, tipos, diagnóstico y tratamiento

Causas de la psoriasis

Aunque sus causas concretas no están del todo claras se sabe que, además del componente hereditario, la psoriasis puede desencadenarse por factores internos y externos.

Desencadenantes externos de la psoriasis

En este grupo nos encontramos con agresiones sobre la piel (rozaduras, presión, golpes, heridas, cortes, picaduras…) que hacen que los pacientes que ya sufren la enfermedad en otras áreas de la piel desarrollen placas psoriásicas en zonas que hasta el momento no las habían tenido después recibir dicha agresión. Este fenómeno, frecuente en otras patologías dermatológicas como el vitíligo, se conoce con el nombre de fenómeno de Koebner.

Desencadenantes internos de la psoriasis

Los más frecuentes son infecciones, tratamiento con ciertos fármacos como el litio, los betabloqueantes o los interferones; el embarazo, estrés emocional, anomalías endocrinológicas y el tabaquismo que, si bien no es un desencadenante directo, sí es un factor de riesgo para sufrir psoriasis y agravar su pronóstico en el caso de los pacientes ya diagnosticados.

Síntomas de la psoriasis común

Existen muchos tipos de psoriasis según la localización y características de las lesiones. Los signos visibles de la patología dependen de la variante que se tenga. No obstante, la psoriasis común, que es la más frecuente, se hace evidente en forma de lesiones escamosas de color rojizo que aparecen preferentemente en codos, rodillas, cuero cabelludo y detrás de las orejas, aunque también se pueden extender a los nudillos, a las uñas y a otras articulaciones.  

Estas lesiones se deben a que en los pacientes con psoriasis el ciclo de renovación de las células de la piel está demasiado acelerado. En condiciones normales, este proceso de regeneración dura alrededor de 28-30 días. Sin embargo, en los casos de psoriasis no se prolonga más allá de tres o cuatro.  

El resultado de este periodo de renovación celular excesivamente acortado es la acumulación de las células muertas en la superficie cutánea y en la formación de unos depósitos o placas cuya apariencia se asemeja a las escamas, que son el signo visible más característico de esta enfermedad dermatológica. 

Además de afectar negativamente a la imagen y a la estética del paciente, las lesiones psoriásicas causan picor, ardor y dolor en las zonas con placas, así como en las articulaciones cercanas; afectación que conocemos con el nombre de artritis psoriásica. Asimismo, la extrema sequedad de la piel característica de esta enfermedad puede acarrear la aparición de grietas muy dolorosas que sangran y pueden llegar a infectarse.  

Los síntomas se pueden controlar e incluso alcanzar un estado prácticamente inapreciable, pero lo cierto es que no hay que pensar en ella como una patología curable o reversible a pesar de que algunos estudios sobre la evolución natural de la psoriasis han concluido que en un 40% de los pacientes la enfermedad desaparece espontáneamente al cabo de varios años.

Diagnóstico y tipos de psoriasis

Los síntomas indicados anteriormente suelen ser suficientes para diagnosticar psoriasis en consulta. No obstante, debido a la cantidad de variaciones que puede presentar un paciente con psoriasis y a la cantidad de implicaciones emocionales, clínicas y de salud que conlleva esta enfermedad dermatológica, la Unidad de Psoriasis y Enfermedades Inflamatorias Cutáneas del Grupo Pedro Jaén ha desarrollado un protocolo único su campo que abarca todas las áreas de la patología. 

Diagnóstico de la psoriasis

El diagnóstico diferencial empieza en la primera consulta y ofrece la posibilidad de que el paciente reciba una atención integral:

Exploración cutánea completa

De inicio, el especialista en psoriasis enfoca la atención fundamentalmente en las lesiones de la piel, ya que suelen ser la principal preocupación del paciente y juegan un papel determinante en el deterioro de su calidad de vida.

Revisión articular 

Buena parte de los pacientes desarrollan artritis psoriásica después de la afectación cutánea, por lo que es importante hacer un cribado de marcadores de la enfermedad con analíticas específicas. El Grupo Pedro Jaén cuenta con reumatólogos expertos que ejercen como consultores en estos casos, dando un valor añadido a la unidad.

Exploración ecográfica arterial femoral 

Especialistas del Grupo Pedro Jaén han participado en diversas investigaciones internacionales que revelan que la psoriasis aumenta la probabilidad de sufrir ciertas enfermedades cardiovasculares, especialmente si el afectado presenta otros factores de riesgo como sobrepeso, grasa abdominal, obesidad, diabetes tipo 2, colesterol elevado o tabaquismo. Dichos estudios concluyen que la ecografía arterial femoral detecta daños en las arterias de los pacientes con psoriasis mucho antes de que se manifiesten de manera clínica, lo que contribuye a hacer un diagnóstico precoz y a instaurar tratamientos preventivos de manera temprana para evitar eventos cardiovasculares graves.

Evaluación hepática

Los pacientes con psoriasis presentan mayor riesgo de desarrollar hígado graso y fibrosis hepática. Por este motivo los especialistas en psoriasis del Grupo Pedro Jaén pueden considerar necesario rastrear este factor en la consulta.

Exploración ecográfica ungueal

El análisis ecográfico de las uñas es de gran utilidad para hacer un diagnóstico correcto en casos dudosos. También ayuda a realizar un mejor seguimiento de las lesiones psoriásicas localizadas en esta zona. Para este cometido, la Unidad de Psoriasis y Enfermedades Inflamatorias Cutáneas cuenta con la asistencia de la Unidad de Uñas del Grupo Pedro Jaén.

Evaluación del deseo gestacional

La búsqueda del embarazo es una de las principales preocupaciones de las pacientes con psoriasis. Generalmente, las pacientes con psoriasis están preocupadas por si pueden transmitir la enfermedad a sus hijos, si la psoriasis se agravará durante el embarazo o si han de suspender el tratamiento para la psoriasis durante la gestación. En esta unidad se resuelven dudas al respecto y se plantean alternativas terapéuticas para que la mujer pueda seguir con su terapia sin que el embrión resulte afectado.

Atención emocional

La psoriasis tiene un gran impacto en la autoestima y condiciona notablemente las relaciones personales, afectivas, sexuales y profesionales de los afectados. La valoración del ámbito emocional forma parte de la atención especializada que brinda esta unidad.

Tipos de psoriasis

Existen muchos tipos de psoriasis dependiendo, fundamentalmente, de su localización en el cuerpo y de las características de las lesiones.

Psoriasis vulgar o psoriasis común  

Es la forma más frecuente de psoriasis y se corresponde con el 80% de todos los casos diagnosticados. Aunque se trata de una dermatosis relativamente frecuente, representa un gran impacto psicológico para el paciente y un gran deterioro de la calidad de vida. Además, las personas con psoriasis tienen mayor riesgo de sufrir otras patologías.  

La psoriasis vulgar es la que cursa con lesiones en forma de placas o acumulaciones de células muertas que se desprenden como si fueran escamas de color blanco o grisáceo; de hecho, también se conoce con el nombre de psoriasis en placas. Estas lesiones, cuya piel circundante suele aparecer inflamada y enrojecida, pueden picar de forma intensa y causar grietas y abrasiones en la piel. 

La psoriasis común puede dar lugar a otra patología concomitante denominada artritis psoriásica. Esta enfermedad provoca inflamación y dolor en las articulaciones muy similares a los de la artritis reumatoide: rigidez, hinchazón, pérdida de fuerza, calor local… Generalmente, la artritis psoriásica se da en pacientes que ya tienen psoriasis común o familiares con esta afección cutánea. No obstante, también puede aparecer en personas que no han sido diagnosticadas previamente, lo que complica el diagnóstico y retrasa la implantación de un tratamiento efectivo. 

Las articulaciones más afectadas por la artritis psoriásica son las de las rodillas, aunque también puede presentarse en los dedos de manos y pies, así como en la pelvis, el sacro y la cresta ilíaca (en la zona de la cadera). Esta enfermedad puede afectar a una sola articulación o a varias al mismo tiempo. La artritis psoriásica cursa en brotes, pero hay que tener en cuenta que la inflamación repetida de las articulaciones conduce a un daño permanente en un plazo más o menos prolongado que perjudica la movilidad y funcionalidad del paciente, restándole calidad de vida.

Psoriasis invertida o inversa

La psoriasis inversa provoca lesiones rojas en la piel de las áreas corporales con pliegues; es decir, en las axilas, la ingle, debajo de los senos y alrededor de los genitales. La piel afectada por esta clase de psoriasis aparece de color muy rojo e inflamada, pero no se acumulan escamas de manera evidente, como ocurre con la psoriasis común.

Psoriasis guttata (en gotas)

Esta variante de la psoriasis es más frecuente en la infancia y se caracteriza por la aparición repentina de lesiones en forma de gotas (guttata, en latín) de color rojo intenso que se extienden por el tronco, las extremidades y, a veces, el cuero cabelludo. Estas lesiones suelen estar asociadas a algún tipo de infección (generalmente causada por bacterias de la familia de los estreptococos) y desaparecen una vez que dicha infección queda curada. 

Psoriasis pustulosa

Esta modalidad de psoriasis es poco frecuente. Se manifiesta en forma de manchas rojizas que pueden afectar a zonas amplias del cuerpo (psoriasis pustolosa extensa) o desarrollarse en áreas localizadas, como el dorso de las manos o las puntas de los dedos. Las lesiones típicas de la psoriasis pustulosa son ampollas llenas de pus que aparecen horas después de que la piel se ponga roja y duela. Esta clase de psoriasis también suele provocar escalofríos, picor intenso, fiebre y alteraciones gastrointestinales. Las ampollas desaparecen a los pocos días de haberse manifestado y suelen volver al cabo de un tiempo.

Psoriasis eritrodérmica

También se trata de una modalidad de psoriasis poco frecuente. En esos casos, la piel enrojece de manera muy intensa y se produce una especie de sarpullido que se descama rápidamente. El paciente refiere picor y/o ardor intenso en la zona afectada, que empeora con el roce o el rascado. Suele afectar a zonas amplias del cuerpo e incluso cubrirlo prácticamente en su totalidad. Se clasifica a su vez en psoriasis eritrodérmica seca y psoriasis eritrodérmica edematosa, que es más severa.

Psoriasis ungueal

Prácticamente la mitad de los pacientes con psoriasis tienen afectación ungueal; es decir, en las uñas. La psoriasis ungueal puede clasificarse en psoriasis matricial y psoriasis del lecho ungueal. La psoriasis matricial se caracteriza por un sobrecrecimiento de las células de la piel en el entorno del nacimiento de la uña y provoca malformaciones e irregularidades en la superficie de la misma. Gradualmente, la superficie ungueal deja de ser lisa de manera permanente. Por su parte, la psoriasis del lecho ungueal se manifiesta en forma de hiperqueratosis (acumulación de queratina) y paraqueratosis (alteración en el ciclo de formación de queratina). El resultado de estas dos alteraciones relativas a la formación y acumulación de queratina es la aparición de manchas amarillentas o marrones por debajo de la uña que son visibles en la superficie de la misma. En los casos más severos, la uña puede llegar a desprenderse del lecho ungueal y dejarlo desprotegido. La Unidad de Psoriasis y Enfermedades Inflamatorias Cutáneas trabaja en colaboración con la Unidad de Uñas para detectar y tratar los casos de psoriasis ungueal.

«El diagnóstico diferencial empieza en la primera consulta y ofrece la posibilidad de plantear una atención integral»

Psoriasis y riesgo cardiovascular

Si hay un factor que hace que la psoriasis encaje a la perfección en el epígrafe de enfermedades que van más allá de la piel, es la estrecha relación que guarda con la enfermedad cardiovascular. La Unidad de Psoriasis y Enfermedades Inflamatorias Cutáneas cuenta con especialistas de referencia en esta área que participan y lideran investigaciones que indagan en la relación entre la psoriasis y la afectación cardiovascular.

A pesar de que gracias a estas investigaciones cada vez disponemos de más datos al respecto de dicha correlación, la mayoría de los pacientes con psoriasis acude a su dermatólogo para que les trate la patología cutánea, pero no son conscientes de las implicaciones cardiovasculares que ello tiene.

Lo cierto es que se trata de una relación que se ha establecido hace relativamente poco tiempo; una década, aproximadamente, y que las guías de cardiología han empezado a contemplar hace apenas dos o tres años. 

La psoriasis implica un mayor riesgo cardiovascular

Actualmente, sabemos que los pacientes con psoriasis, sobre todo los que sufren sus formas más graves, tienen mayor riesgo de infarto de miocardio, cardiopatía isquémica o enfermedad cerebrovascular a edades tempranas, así como una esperanza de vida que ronda los cuatro o cinco años menos con respecto a la población general.

Asimismo, se ha establecido con bastante claridad que el riesgo cardiovascular de un paciente con psoriasis es mayor cuanto más grave es su cuadro dermatológico.

Por otro lado, la afectación dermatológica es un factor de riesgo independiente para el desarrollo de enfermedad arterial coronaria e infarto agudo de miocardio. Es decir, aunque el paciente no presente otros marcadores o parámetros que incrementen su riesgo cardiovascular, el mero hecho de sufrir psoriasis ya le predispone a ello.

Esto es así porque además de los factores de riesgo comunes a los del resto de la población, (obesidad, colesterol alto, diabetes, hipertensión, tabaquismo, depresión…) los pacientes con psoriasis cuentan con un extra, que es la inflamación, lo que les hace partir de una base más desfavorable.

A la luz de estos datos, cabe preguntarse si tiene sentido entonces controlar la psoriasis para, además, reducir el riesgo cardiovascular. La respuesta de los especialistas en psoriasis es afirmativa.

Importancia de controlar la psoriasis

Según la experiencia que hemos ido acumulando a lo largo de estos años, podemos concluir que un buen control de la psoriasis influye positivamente en los marcadores de riesgo cardiovascular y, de hecho, ya se están publicando las primeras evidencias de que tratar la enfermedad dermatológica influye directamente en un mejor pronóstico de la patología cardiovascular. Es más, también se están llevando a cabo investigaciones para tratar los factores de riesgo cardiovascular con medicación que habitualmente se emplea para el tratamiento de la psoriasis.

De esta manera, también se está intentado dilucidar la conveniencia de prescribir medicación específica para controlar el riesgo cardiovascular a los pacientes que reciben el diagnóstico de psoriasis sin esperar a que empiecen a presentar problemas cardiacos.

Las respuestas a estas cuestiones todavía se están desentrañando, dado que la relación entre psoriasis y riesgo cardiovascular se ha descubierto hace relativamente poco. No obstante, lo que parece claro actualmente es que los pacientes con psoriasis deben ser sometidos a una vigilancia médica muy estrecha ya que, aunque aparentemente no tengan afectación coronaria, lo cierto es que debido a su enfermedad dermatológica sufren inflamación, un parámetro directamente relacionado con la formación de trombos y con daños prematuros en el endotelio arterial (el revestimiento de las arterias).

Por este motivo, los expertos de la Unidad de Psoriasis y Enfermedades Inflamatorias Cutáneas del Grupo Pedro Jaén investigan y tienen en cuenta estos factores y señales de alerta a la hora de derivar a los pacientes al cardiólogo; lo mismo que a la inversa.

Tratamientos para la psoriasis

Una vez confirmado el diagnóstico y después de tener en cuenta la edad, el grado de afectación, la progresión de las lesiones, el estado de salud general del paciente… debemos diseñar un tratamiento personalizado basado, generalmente, en combinar diferentes líneas terapéuticas.  

Para ello se ha de tener en cuenta la gravedad de las lesiones, su extensión, el impacto que tiene la patología sobre la vida diaria del paciente a nivel personal, laboral, afectivo, emocional… y valorar frecuentemente la evolución de la terapia para introducir las modificaciones necesarias con el fin de controlar la enfermedad.  

En paralelo, hay que hacer una labor esencial con el paciente para que sea consciente de que la adherencia al tratamiento está estrechamente ligada a su eficacia. El temor a tomar medicación durante periodos prolongados o los mitos que circulan en torno a la seguridad de algunos de ellos y el hecho de que esta enfermedad de la piel curse en brotes, son factores que favorecen el abandono de las terapias cuando el paciente se ve mejor o aprecia que las placas han desaparecido. Sin embargo, esto suele repercutir en un intenso efecto rebote.

Tratamientos tópicos para la psoriasis

Los tratamientos tópicos para la psoriasis son cremas, emulsiones, lociones o espumas destinadas a ser aplicadas directamente sobre la piel. Si la psoriasis es leve, es posible que el paciente no requiera tratamientos adicionales.

Estas presentaciones contienen diversos principios activos capaces de controlar la enfermedad. En este grupo nos encontramos con los corticoides tópicos para eliminar aliviar la inflamación asociada a las placas, inmunomoduladores para frenar la respuesta inflamatoria y controlar los brotes en terapias de mantenimiento y los derivados de la vitamina D que se usan tanto en durante los brotes como en los periodos de mantenimiento para normalizar el ciclo celular que, como recordemos, está acelerado en los pacientes con psoriasis.

Al hilo de los tratamientos con corticoides tópicos para la psoriasis es necesario recordar que pesar de las reticencias a usarlos en tratamientos prolongados, la nueva generación de estos medicamentos tiene un perfil de seguridad mucho mayor que el de sus predecesores. Además, en las dosis prescritas y siguiendo las recomendaciones de los especialistas, se trata de fármacos efectivos y con pocos efectos secundarios.

Fototerapia para tratar la psoriasis

Este recurso terapéutico se basa en proyectar radiación ultravioleta de manera controlada sobre las lesiones del paciente mediante lámparas especiales, replicando así los beneficios de la luz solar de manera artificial y evitando sus riesgos potenciales.  

En este ámbito podemos usar radiación ultravioleta A combinada con un sensibilizante (psoraleno), radiación ultravioleta de banda ancha o radiación ultravioleta B de banda estrecha, según el criterio del especialista y en función de factores como el tipo de lesiones, su localización o su extensión.

Láser en el tratamiento de la psoriasis

Los dos tipos de láser que se emplean para el tratamiento de la psoriasis se pueden usar de manera aislada, pero generalmente representan un complemento a otras terapias farmacológicas. El láser supone una ventaja a la hora de tratar zonas pequeñas, placas finas y pieles que no están demasiado engrosadas, ya que permite incidir en el área de tratamiento sin necesidad de tocar las áreas circundantes.

Láser excímero

Se usa en placas finas muy localizadas para no tener que incidir en áreas grandes del cuerpo. Se aplica generalmente en placas faciales o en pliegues situados en zonas delicadas (ingles, axilas…). Su mecanismo de acción se basa en la eliminación de las placas usando luz y calor.

Láser vascular 

La eficacia de este tipo de láser se basa en su afinidad por el color rojo, de manera que se usa para destruir los vasos sanguíneos que se encuentran engrosados en las lesiones psoriásicas. Además, de forma secundaria disminuye la expresión de marcadores de células linfocitarias también implicadas en el desarrollo de la psoriasis.

Fármacos para tratar la psoriasis

Retinoides

Derivados de la vitamina A que se toman por vía oral. Son seguros y eficaces, pero requieren de un estrecho control médico. Además, las pacientes que quieran buscar un embarazo deben tener en cuenta que tienen efectos teratogénicos (causan malformaciones en el feto). De esta forma, deben avisar a su especialista antes de planificar su gestación para interrumpir el tratamiento y buscar alternativas seguras para el embrión.

Antimetabolitos

Se trata de una clase de medicamento que modula la inflamación deprimiendo el sistema inmunológico e inhibiendo el ciclo celular, frenando la renovación ultrarrápida característica de la psoriasis. Se emplea fundamentalmente en pacientes que tienen artritis psoriásica porque reduce los brotes y su intensidad. Estos medicamentos se usan también en el tratamiento del cáncer para retardar el crecimiento de células cancerosas. Paralelamente en la psoriasis hace lo propio con las células cutáneas para interrumpir la descamación.

Inmunosupresores

Se basan en modular la respuesta del sistema inmunológico de manera controlada. Se emplea fundamentalmente para frenar los brotes de manera rápida.

Medicamentos biológicos

Son tratamientos inmunomoduladores de última generación que se suelen emplear en casos severos como segunda o tercera línea de tratamiento en pacientes que no son candidatos a otras terapias o en los que han fallado todas las alternativas de primera elección.

Clínica especializada en el tratamiento de la psoriasis en Madrid

Más información

A continuación se indican las preguntas frecuentes, los cuidados diarios recomendados para la piel con psoriasis, la autoría y las referencias de la información proporcionada en esta página:

Mitos y preguntas frecuentes

La psoriasis no duele

No es cierto, o al menos, no siempre. La psoriasis es una enfermedad que puede provocar fuertes dolores en las articulaciones, pero además causa picor, quemazón, escozor y dolor intenso cuando la piel se agrieta. Además, estas zonas vulnerables están expuestas a infecciones que pueden llegar a ser bastante dolorosas.

La psoriasis es solo una cuestión estética.

Aunque la cuestión estética representa un gran impacto en los pacientes con psoriasis, lo cierto es que además tiene implicaciones cardiovasculares, metabólicas y emocionales que representan un enorme peso en el manejo y evolución de la patología.

La psoriasis se debe a la falta de higiene.

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria que afecta al ciclo de renovación celular de la piel y no guarda ninguna relación con la higiene del paciente. Es más, los pacientes que tienen psoriasis son especialmente escrupulosos con su higiene y cuidado personal para evitar empeorar el estado de la piel.

La psoriasis es contagiosa.

La psoriasis no es contagiosa ni se transmite por estar cerca o convivir con alguien que la sufra. Tampoco se transmite por tocar, besar o mantener relaciones sexuales con pacientes con psoriasis.

Si tengo psoriasis no me puedo maquillar.

El maquillaje ayuda a sentirse bien con uno mismo y mejora la autoestima. Asimismo, ofrece la posibilidad de disimular imperfecciones cutáneas e, incluso, muchos cosméticos vienen contienen ingredientes terapéuticos. No obstante, es importante escoger cosméticos de calidad, no comedogénicos, testados dermatológicamente y recomendados por el especialista. Asimismo, es conveniente no aplicarlos cuando la piel está sufriendo un brote de la enfermedad, fundamentalmente para no mezclarlo con los medicamentos tópicos y no ensuciar la piel.

Si yo tengo psoriasis, mis hijos también la tendrán.

La psoriasis tiene un componente hereditario, pero no es constante ni fijo. De esta manera, no es seguro que los descendientes vayan a heredar la patología. Por otra parte, en caso de que sí lo hagan, la severidad de la psoriasis de los progenitores no tiene por qué ser la misma que la de los hijos.

Los medicamentos para la psoriasis no son seguros.

Varios de los fármacos que se emplean para tratar la psoriasis se emplean también para tratar otras patologías graves y esto hace que los pacientes los perciban como peligrosos o con demasiados efectos secundarios. Sin embargo, estos fármacos tienen un alto perfil de seguridad y las ventajas de usarlos sobrepasan los riesgos de no hacerlo. Es importante, eso sí, respetar el criterio del dermatólogo para extraer el máximo rendimiento de los mismos y evitar riesgos.

Con psoriasis es mejor no usar crema solar.

El hecho de que la fototerapia sea una línea de tratamiento muy utilizada para mejorar la piel con psoriasis y que muchos pacientes mejoren en verano ha contribuido a extender el mito de que los pacientes con psoriasis pueden tomar el sol sin control, incluso prescindiendo del fotoprotector en crema.

Es cierto que los especialistas en psoriasis pueden recomendar a sus pacientes tomar el sol de manera controlada, ya que los rayos ultravioleta tienen un efecto beneficioso sobre las placas psoriásicas y el resto de síntomas de la piel. De hecho, los pacientes refieren verse muy bien en verano, sobre todo si pasan tiempo en zonas costeras, ya que la humedad también favorece la mejoría de los síntomas.

No obstante, esto no quiere decir que los pacientes con psoriasis puedan tomar el sol sin control y sin fotoprotector. La exposición a la radiación solar acelera el fotoenvejecimiento (aparición de manchas, arrugas y falta de luminosidad) e incrementa el riesgo de cáncer de piel.

Asimismo, un exceso de sol puede ocasionar quemaduras y una especie de efecto rebote que repercute en un empeoramiento del estado de la piel con psoriasis.

En realidad, se trata de que pueden hacer pequeñas exposiciones controladas para aprovechar los beneficios del sol sin sufrir sus riesgos, y siempre según las indicaciones del especialista en psoriasis.

Además, hay que tener en cuenta que algunos medicamentos que se usan para el tratamiento de la psoriasis no son compatibles con la luz solar. Por ejemplo, los derivados tópicos de la vitamina D, como el calcipotriol, el tacalcitiol y sus combinaciones, quedan sin efecto con los rayos solare, por eso se recomienda aplicarlos por la noche.

Asimismo, otros fármacos sistémicos que hacen que la piel esté más sensible al sol, por lo que se desaconseja comenzar esta terapia en verano o, en caso de que el tratamiento ya esté implantado, se insta a limitar los baños de sol y a extremar la fotoprotección.

Finalmente, productos como la ciclosporina y el metotrexato, interactúan con el sol incrementando el riesgo de cáncer de piel, por lo que también se deben tomar precauciones.

 

Cuidados diarios de la piel con psoriasis

Independientemente de la terapia que esté siguiendo, el paciente con psoriasis debe prestar especial atención al cuidado de su piel para aliviar el picor, desprender las escamas que se van acumulando, evitar las grietas y prevenir las infecciones en la piel afectada. Las pautas generales son:

Hidratación

Es el mantra que deben grabarse los pacientes con psoriasis. Mantener la piel hidratada ayuda a reducir la sequedad, la descamación, el picor y el escozor; además de prevenir la aparición de grietas. Para ello, deben escogerse productos muy emolientes que eviten la pérdida de agua, refuercen la barrera cutánea y mantengan la piel suave y elástica. Estas lociones y cremas hidratantes específicos deben estar formulados sin elementos volátiles ni fragancias

Higiene suave

Utilizar productos de higiene diaria formulados con avena y un pH lo más parecido posible al de la piel sana (entre 4,5 y 5,5) y aplicarlos preferiblemente con la mano, sin usar paños, manoplas o esponjas de ducha. Secarse sin frotar ni rozar para no desencadenar brotes. Con respecto al champú, emplear uno formulado especialmente para pieles psoriásicas.

Colonias y perfumes

Los pacientes con psoriasis deben buscar productos de higiene y cosmética libres de fragancia y alcohol y evitar el uso de estos elementos directamente sobre la piel.

Tejidos

Usar ropa preferiblemente de tejidos naturales, como el algodón. La lana es un tejido natural, pero puede causar picores y agravar el estado de la piel psoriásica.

Cuidado con las uñas

Llevarlas siempre cortas y bien limadas cuidando de no dejar picos ni astillas para evitar que el rascado puede lesionar una piel ya de por sí muy vulnerable.

Pautas saludables

Llevar una vida sana en general, evitar el tabaco y el alcohol, así como el sobrepeso y la obesidad repercuten muy positivamente en el estado del paciente con psoriasis.

Controla el estrés

La ansiedad y el estrés son dos de los principales desencadenantes de los brotes de psoriasis. El ejercicio físico y las técnicas de relajación ayudan a mejorar el estado emocional adverso y a controlar los brotes o el agravamiento de la enfermedad.

Prevenir

Hacer lo posible por evitar traumatismos o infecciones y tener en cuenta que muchos medicamentos pueden agravar la enfermedad; algunos antiinflamatorios, antihipertensivos, antimaláricos y los que contienen yodo, por ejemplo.

Cuidado con el sol

La exposición a los rayos del sol, unido a una mayor humedad típica de los climas costeros, hace que las lesiones psoriásicas mejoren notablemente. No obstante, un exceso de sol puede causar el efecto contrario y empeorar notablemente el estado de la piel con psoriasis.

Autoría del contenido de esta página y referencias

El contenido de la presente página ha sido elaborado por el Departamento de Comunicación y el Equipo Médico del Grupo Pedro Jaén siguiendo nuestro compromiso editorial, mediante el que garantizamos la veracidad y actualización de la información proporcionada.

Referencias sobre la psoriasis:

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