Unidad de Acné

En nuestras clínicas de Madrid en Calle Serrano y La Moraleja

Dermatólogos especialistas en

Tratamiento del acné

El acné es el motivo de consulta más frecuente en Dermatología. A pesar de que suele asociarse con la etapa adolescente, se trata de una patología muy prevalente que puede presentarse en otros momentos de la vida, desde la primera infancia hasta la menopausia. La Unidad de Acné de Grupo Pedro Jaén cuenta con un amplio equipo de dermatólogos especialistas en todos los tipos de acné, así como con la tecnología más avanzada para ofrecer a cada paciente el tratamiento más efectivo según sus necesidades. Además, está reforzada con el apoyo de la Unidad de Cicatrices con el objetivo de lograr los mejores resultados estéticos posibles. Atendemos esta patología tanto en nuestro centro de Calle Serrano (Madrid), como en el de La Moraleja (Alcobendas).

Dermatólogos especialistas en tratamiento del acné en Madrid - Clínicas en Calle Serrano y La Moraleja

Abordaje individualizado

Esta unidad ofrece un trato individualizado basado en localizar la causa concreta de cada caso de acné para implementar, en caso necesario, un tratamiento conjunto con otras unidades del grupo, tales como la de ginecología; en caso de que el acné se deba a hiperandrogenismo (nivel anormalmente alto de hormonas masculinas en pacientes femeninas) o la de tricología y trasplante capilar, ya que en muchas ocasiones el acné se asocia tanto a casos de alopecia como de hirsutismo (exceso de vello).

Diagnóstico diferencial

Asimismo, es la unidad pionera en aplicar un diagnóstico diferencial del acné mediante tecnología puntera como la microscopía confocal. Esta herramienta, fundamental en el diagnóstico y tratamiento del cáncer de piel, ha demostrado una gran relevancia como prueba complementaria para diferenciar el acné de otras patologías cutáneas inflamatorias parecidas, como la rosácea.

Seguimiento de la evolución y adaptación del tratamiento

Por su parte, los sistemas de imagen 3D permiten a los especialistas en el tratamiento del acné valorar la evolución de las lesiones cutáneas de los pacientes, así como su respuesta a los tratamientos, lo que permite adaptar cada protocolo terapéutico a las necesidades específicas de cada caso según su evolución a medio y largo plazo.

Tratamiento de cicatrices

Aunque no se trata de una enfermedad grave, el acné suele tener un impacto estético muy negativo en la salud emocional y en la autoestima de quien lo sufre, llegando a interferir notablemente en la calidad de vida, el desarrollo personal y las relaciones afectivas y sociales del paciente. Además, puede acarrear secuelas permanentes en forma de marcas y cicatrices, que se tratan específicamente en nuestra Unidad de Cicatrices, un área que presta apoyo a todas las unidades del grupo.

Láser para tratar el acné

La Unidad de Acné del Grupo Pedro Jaén también trabaja junto a nuestra Unidad de Láser, la más amplia a nivel privado en Europa, para diseñar protocolos específicos que nos permitan ofrecer una terapia integral para esta enfermedad dermatológica, combinando medicación oral y tópica con láser y luz pulsada, unos recursos eficaces para tratar el acné incluso en presencia de brotes activos.

Estética complementaria

Finalmente, avalados siempre por nuestros especialistas en acné, la Unidad de Belleza y Bienestar del Grupo Pedro Jaén, dispone de tratamientos estéticos de cabina específicos para pieles acneicas que son el mejor complemento a las terapias médicas para obtener el mejor resultado; tales como extracción de comedones, hidratación de la piel después de aplicar láser, limpieza profunda de la piel grasa, consejo dermocosmético…).

Modalidades de consulta

Atendemos presencialemente en nuestros centros y mediante consulta online

Qué es, síntomas y tratamiento

Información sobre el acné

El acné es una enfermedad ocasionada por la inflamación de los folículos pilosebáceos; estructuras anatómicas que engloban el folículo del pelo, la glándula sebácea encargada de segregar la grasa del manto hidrolipídico que protege nuestra epidermis y el músculo erector; responsable de que, por ejemplo, ante ciertos estímulos se nos ponga la piel de gallina.

Causas del acné

Debido a una combinación de factores, entre los que figuran la predisposición genética, algunas alteraciones hormonales, el estrés, la ingesta de ciertos medicamentos, como los corticoides, la acumulación de células muertas o la acción de la bacteria Propionibacterium acnes, la salida del folículo pilosebáceo se obstruye y se inflama, dando lugar a los comedones; que son las lesiones típicas del acné localizadas fundamentalmente en las zonas con mayor cantidad de glándulas sebáceas: la cara, la espalda, el pecho, los hombros e, incluso, la parte superior de los brazos.

Síntomas y manifestaciones del acné

Las lesiones características del acné más habituales son los comedones abiertos y los comedones cerrados, conocidos comúnmente como granos, espinillas y puntos negros.

Los granos o comedones cerrados pueden estar más o menos abultados, son de color rojizo y resultan dolorosos al tacto, sobre todo en ciertas localizaciones de la cara. Además, aunque no sucede siempre, pueden acumular pus en su extremo.

Por su parte, los comedones abiertos o puntos negros no presentan inflamación, aunque la salida del folículo pilosebáceo también está obstruida. No duelen y su característico color oscuro se debe a la oxidación de la queratina y las sustancias que se acumulan dentro del comedón al contacto con el aire.

No obstante, aunque es menos frecuente, el acné también puede cursar con lesiones inflamatorias más profundas en forma de pústulas, quistes y nódulos que, en sus formas más graves son bastante dolorosos e, incluso, provocar abscesos y fiebre.

Información sobre el acné: síntomas, causas, tipos, diagnóstico y tratamiento

Diagnóstico del acné

El diagnóstico del acné es fundamentalmente clínico y se lleva a cabo en consulta explorando la piel del paciente. No obstante, los especialistas en acné pueden considerar la posibilidad de requerir un estudio analítico y hormonal para implantar un diagnóstico ajustado al perfil de cada paciente.

En la Unidad de Acné del Grupo Pedro Jaén apostamos por llevar a cabo un diagnóstico diferencial para instaurar un tratamiento a medida que logre la curación del acné y evite secuelas en forma de marcas y cicatrices irreversibles. Por este motivo, nuestros dermatólogos expertos en acné llevan a cabo un manejo individualizado de cada paciente en función de su edad, de las características de sus lesiones (si predominan las de tipo inflamatorio, si hay quistes…) y de sus circunstancias clínicas y personales, tales como el embarazo, la lactancia o la existencia de otras patologías cuyo tratamiento no sea compatible con el del acné.

Asimismo, el estudio exhaustivo de cada paciente por parte de nuestros dermatólogos especialistas en el tratamiento del acné permite descartar la existencia de enfermedades asociadas que justifiquen las lesiones cutáneas y remitir al especialista adecuado para tratar también la patología de base.

Tipos de acné

Los tipos de acné más frecuentes son los siguientes:

Acné neonatal y acné infantil

Tal y como hemos mencionado, el acné no es una enfermedad de la piel exclusiva de la adolescencia. Lactantes y niños de corta edad pueden verse afectados por ella. El acné neonatal aparece en las primeras semanas de vida; incluso se dan casos en recién nacidos. En cuanto al acné infantil, suele iniciarse cuando el niño tiene entre cuatro y seis meses y se prolonga hasta que cumple dos o tres años.

Ambos tipos de acné en pacientes tan pequeños se dan con mayor frecuencia en niños que en niñas y sus manifestaciones cutáneas son muy similares a las del acné juvenil. Es decir, se observan tanto comedones típicos como lesiones inflamatorias, siendo éstas mucho más frecuentes en pacientes neonatos.

Generalmente, el diagnóstico del acné neonatal e infantil es clínico, aunque dependiendo del contexto es necesario llevar a cabo analíticas complementarias y remitir el caso al pediatra, dado que algunos casos de acné infantil pueden estar relacionados con formas leves de hiperplasia suprarrenal congénita o alteraciones hormonales de otro tipo.

Acné juvenil

El acné juvenil es la forma más prevalente de esta patología dermatológica y representa quizá el problema de salud que más preocupa a los pacientes de esta franja de edad; tanto por la afectación estética que producen los granos como por las secuelas emocionales que acarrea.

Se calcula que alrededor del 80% de los adolescentes sufre acné en mayor o menor medida y aunque hasta hace unos años existía una clara tendencia a no aplicar tratamiento pensando erróneamente que se trata de algo pasajero, actualmente los dermatólogos abogamos por el diagnóstico y tratamiento precoz para evitar el perjuicio cutáneo inmediato y las secuelas estéticas a medio y a largo plazo, ya que se ha comprobado que cuanto más dure la enfermedad, más probabilidades hay de que queden marcas, manchas y cicatrices.

Otro motivo para instaurar un tratamiento efectivo contra el acné tiene relación con la salud emocional de los pacientes, ya que existe una amplia evidencia científica que apunta que el acné es uno de los elementos que más deteriora la autoestima y equilibrio psicológico de los jóvenes que lo sufren.

Las lesiones típicas del acné juvenil van asociadas a las variaciones hormonales propias de la adolescencia, de manera que suelen manifestarse en torno a los 11 años, se mantienen con carácter crónico o intermitente hasta los 15 (aproximadamente) y comienzan a remitir progresivamente hacia los 18-20.

Generalmente, los comedones se distribuyen por las zonas del rostro en las que hay más glándulas sebáceas; es decir en la famosa zona T (eje formado por frente, nariz y barbilla) y en las mejillas. No obstante, los pacientes con formas más graves de acné juvenil pueden tener granos en el pecho, la espalda y la parte superior de los brazos, especialmente los varones.

Normalmente, los chicos experimentan formas más virulentas de acné juvenil debido a la influencia de la testosterona y al hecho de que su piel es más gruesa y tiene más cantidad de glándulas sebáceas, lo que favorece la obstrucción de los folículos pilosebáceos y la formación de comedones.

Sin embargo, también por causas hormonales, las chicas tienden a sufrir un acné menos agresivo, pero durante más tiempo. En ellas es habitual que el acné se agrave durante la segunda mitad del ciclo menstrual, ya que previamente a la llegada de la menstruación se produce un aumento en la secreción de sebo, uno de los factores que desencadenan la aparición de granos.

Acné adulto

El acné adulto constituye un motivo de consulta en Dermatología cada vez más frecuente. Dentro de esta clase de acné, que afecta a pacientes mayores de 25 años, los dermatólogos hablan de acné adulto persistente, cuando se da en pacientes que vienen sufriéndolo desde su adolescencia y acné adulto tardío, en el caso de que la patología debute más allá de los 25 años.

Es bastante más frecuente en mujeres que en varones; un 30% frente a menos de un 10% y suele manifestarse de forma más grave. Tanto es así, que actualmente se habla más de acné de la mujer adulta que de acné adulto en sí mismo.

Aunque las lesiones características del acné adulto son las mismas que las del acné juvenil, éstas se distribuyen conforme a un patrón diferente; concretamente en forma de U (eje formado por los ángulos mandibulares, la zona peribucal y el cuello), frente a la T (frente, nariz, barbilla) de los pacientes más jóvenes.

Asimismo, el diagnóstico y tratamiento del acné adulto están condicionados por factores hormonales y por el hecho de que las lesiones acneicas a esta edad suelen tener un carácter inflamatorio mucho mayor, lo que a su vez incrementa el riesgo de dejar cicatrices.

Otros tipos de acné

Existen otros tipos de acné que requieren tratamientos específicos según el diagnóstico establecido por el dermatólogo para no agravar el cuadro clínico y el estado de las lesiones:

Acné estival

Es un tipo de acné desencadenado por la radiación ultravioleta. Es mucho más inflamatorio que el acné común, muy virulento y se manifiesta sobre todo en la parte superior del torso y en los brazos de personas que ya tienen o han tenido acné común y se exponen al sol sin la fotoprotección adecuada. El acné estival, también conocido como acné Mallorca, persiste en parte gracias a las falsas creencias de que los baños de sol hacen desaparecer los granos y de que las personas con acné no deben usar fotoprotectores porque éstos aportan gran cantidad de grasa. Ni lo uno ni lo otro es correcto.

Por un lado, aunque es cierto que el sol reseca la piel y tiene cierto efecto antiinflamatorio, la realidad es que la mejoría en cuanto a la presencia de comedones y puntos negros es transitoria. Además, hay que tener en cuenta que el sol produce un engrosamiento de la capa córnea de la piel (la más externa) y favorece la obstrucción de los folículos pilosebáceos, empeorando el acné y causando un efecto rebote muy frecuente al final del verano.

En cuanto al uso de fotoprotectores, en la actualidad hay cremas solares oil-free que también incorporan principios activos que ayudan a tratar el acné.

Acné friccional

También conocido como acné mecánico, está ocasionado por el contacto directo y permanente del sudor con las zonas de roce de la ropa (tirantes, cinturones, cordones…). Este sudor irrita la piel y repercute en un aumento de la producción de sebo y en la obstrucción de los folículos pilosebáceos, dando lugar a los granos y comedones. El acné friccional puede causar picor y comezón; el rascado continuo puede extender las bacterias causantes del acné, lesionar la piel y agravar su estado. Este acné por fricción es relativamente frecuente en deportistas por el roce de la ropa deportiva.

Acné excoriado

Se deriva del rascado y la manipulación de los granos de forma continuada y compulsiva, dando lugar a grandes marcas y cicatrices. Lejos de eliminar los comedones, estos hábitos favorecen la proliferación y diseminación de las bacterias y agravan las lesiones de la piel por la presión que se ejerce con las uñas u otros objetos empleados para reventar las espinillas y puntos negros. Es más habitual encontrarlo en la cara, ya que se trata de una zona de fácil acceso.

Acné medicamentoso

Este tipo de acné está inducido por tratamientos con ciertos fármacos, tales como corticoides, barbitúricos, anticonceptivos orales… y su tratamiento depende de los fármacos que lo hayan desencadenado.

Acné inverso

Se produce cuando las glándulas sudoríparas de axilas, ingles, y senos se obstruyen, dando lugar a un proceso inflamatorio y a la formación de nódulos que pueden llegar a ser bastante dolorosos. Es importante tratar este tipo de acné, dado que las lesiones tienden a reaparecer, quedar hiperpigmentadas o dejar cicatriz.

«Generalmente, los mejores resultados se logran combinando varias opciones terapéuticas y actuando de manera precoz»

Tratamientos para el acné

Existen varias líneas de tratamiento para el acné que los especialistas de la Unidad de Acné del Grupo Pedro Jaén aplican de manera individualizada en función de cada caso concreto. Generalmente, los mejores resultados se logran combinando varias de estas opciones terapéuticas y actuando de manera precoz para que cada paciente mejore en el menor tiempo posible sin que el cuadro clínico rebote, se agrave o deje secuelas.

Tratamientos tópicos

Los tratamientos tópicos para el acné pueden formularse en forma de gel, mascarilla, crema o loción. Contienen diversos principios activos que se presentan a diferentes concentraciones:

  • Seborreguladores. Modulan la producción de grasa para que no sea excesiva.
  • Queratolíticos. Evitan la acumulación de queratina y la obstrucción del folículo pilosebáceo. Afinan la superficie de la piel.
  • Comedolíticos. Destruyen los granos y puntos negros.

Nuestros dermatólogos escogen la más adecuada para cada paciente teniendo en cuenta que cuanto mayor es el porcentaje de principio activo, más efectivo es el tratamiento, pero también tiene mayor potencial para irritar la piel.

Por tanto, las concentraciones bajas suelen estar indicadas para pieles más sensibles y las concentraciones más altas se emplean según el paciente va tolerando mejor el tratamiento. Es importante que el especialista en acné monitorice periódicamente la evolución del paciente para ir modificando la dosis según la respuesta y la tolerancia de la piel. Dentro de este grupo nos encontramos fundamentalmente con:

Alfahidroxiácidos

Dentro de este grupo de ácidos hidrosolubles el que más se emplea en el tratamiento del acné es el ácido glicólico, en concentraciones entre el 5% y el 35 %. El ácido glicólico se aplica en forma de crema, gel o mascarilla.

El ácido glicólico formulado en crema se emplea mucho en el acné de la mujer adulta. Usado a bajas concentraciones no reseca la piel y además tiene efecto antienvejecimiento, ya que induce formación de colágeno en la dermis y mejora las manchas.

Además del ácido glicólico hay otros alfahidroxiácidos más suaves para el acné como son el ácido cítrico y el láctico.

Betahidroxiácidos

Estos activos irritan menos que los alfahidroxiácidos. Se usa sobre todo el ácido salicílico, a concentraciones de entre el 1,5% y el 3%. Es liposoluble, de manera que al ser una estructura lipídica puede penetrar a través de los folículos sebáceos y desobstruirlos. Se administra sobre todo en el acné juvenil, dado que mejora los comedones, tanto cerrados como abiertos.

Ácido azelaico

En concentraciones entre el 10%-20 % se aplica fundamentalmente en pieles sensibles. Es un producto que se puede recomendar para pieles hiperreactivas para evitar irritar la piel. Por su alto perfil de seguridad y tolerancia se puede aplicar en el tratamiento del acné durante el embarazo.

Peróxido de benzoilo

Se formula a concentraciones de entre el 5% y el 20 %. Es un producto muy efectivo para el acné, pero a concentraciones elevadas es muy irritante. Por este motivo, se usa en pacientes con piel muy grasa (seborrea), ya que lo toleran mejor. Sabemos que tiene un efecto sinérgico don los retinoides, de manera que los expertos en acné pueden combinarlos para lograr un efecto más potente, ya que dan mejor resultado juntos que de forma individual.

Retinoides

El ácido retinoico se usa a concentraciones entre el 0,02% y el 0,5 %. Es eficaz para el acné y también para difuminar sus cicatrices. Se usa mucho en la mujer adulta por su potente efecto antiaging.

Entre ellos, el adapaleno se usa casi siempre asociado a peróxido de benzoilo. De hecho, esta combinación es probablemente la más usada por los dermatólogos. No genera resistencia porque no lleva antibióticos, pero es una combinación eficaz sobre todo en el acné juvenil.

Por su parte, el trifaroteno es un retinoide que se usa sobre todo en acné corporal, especialmente en espalda y pecho.

Peróxido de hidrógeno

Lo solemos usar en concentraciones en torno al 3%. Es eficaz si lo empleamos junto a un queratolítico (junto a una sustancia que realice ligera exfoliación de la capa córnea, la capa más externa de la piel). En concreto lo solemos emplear junto al ácido salicílico. Por tanto, en el acné juvenil, sobre todo cuando se asocia a comedones.

Tratamientos orales

Retinoides

Los retinoides orales forman parte del arsenal terapéutico para el acné desde hace varias décadas. Son medicamentos que requieren receta y deben tomarse según las indicaciones del especialista. Si bien hace años únicamente se recurría a este derivado de la vitamina A para tratar casos graves de acné, diferentes investigaciones han demostrado que se logra la misma eficacia empleando dosis mucho menores.

De esta forma, se ha logrado diseñar tratamientos con una eficacia cercana al 95% a la hora de erradicar las lesiones de acné con dosis cada vez más bajas del fármaco. Esta mejora sustancial en perfil de seguridad del medicamento y la reducción drástica de efectos secundarios lo ha posicionado como primera línea terapéutica en los casos de acné que dejan cicatrices.

No obstante, el efecto adverso más importante a tener en cuenta en las mujeres en edad fértil es el riesgo de producir malformaciones en el feto si el fármaco se toma durante el embarazo. Por ello, hay que evitar la gestación durante el tratamiento con este medicamento y al menos un mes después de finalizarlo. Después de ese plazo, la mujer se puede quedar embarazada sin ningún peligro para el feto.

Antiandrogénicos

Los dermatólogos expertos en el manejo del acné prescriben este tipo de medicamentos fundamentalmente en mujeres (tanto adolescentes como adultas) cuyo acné está claramente condicionado por factores hormonales.

Son medicamentos que actúan sobre las hormonas masculinas responsables de la secreción de grasa en la piel y el cuero cabelludo y no tienen que ser necesariamente anticonceptivos. Estos fármacos consiguen equilibrar el perfil hormonal, lo que se traduce en una piel sin granos ni brillos, en la reducción del vello corporal y en un mejor aspecto del cuero cabelludo y del pelo, que tiene menos grasa y dura más tiempo limpio.

Antibióticos

Los antibióticos tienen un lugar destacado en el tratamiento del acné gracias a su actividad antiinflamatoria y antibacteriana frente a Propionibacterium acnes. Su alto perfil de seguridad permite usarlos en tratamientos prolongados, normalmente junto a otras terapias contra el acné.

Tratamientos con láser

El láser está ganando posiciones en el abanico terapéutico para el acné debido a las múltiples alternativas que ofrecen los diferentes equipos. La evidencia científica más actualizada avala la utilización del láser en el tratamiento del acné, generalmente junto a otras terapias para el acné y, según cada caso, combinando diferentes tipos de láser.

De esta forma, en función el tipo de acné, sus manifestaciones y sus posibles secuelas disponemos de:

Láser de colorante pulsado

Para reducir la inflamación asociada a los comedones y quistes causados por el acné. Acelera la curación de las lesiones.

Láser vascular

Se utiliza para mejorar la inflamación y atenuar el color rojo de los granos y mejorar el aspecto de la piel.

Láser del pigmento

Para aclarar las manchas y cicatrices hiperpigmentadas (oscuras) que deja el acné después de que el grano haya desaparecido, un problema muy frecuente en personas morenas.

Láser fraccionado ablativo y no ablativo

Estos equipos pueden usarse solos o combinarse para tratar la atrofia de la piel y las cicatrices de acné.

Los dermatólogos de nuestra Unidad de Acné son expertos en el manejo de diferentes equipos de láser para el tratamiento de esta patología cutánea. Además, cuentan con el apoyo de la tecnología y de los especialistas de la Unidad de Láser del Grupo Pedro Jaén, la más amplia de Europa en el ámbito privado, lo que garantiza la mejor selección de tratamientos para lograr la máxima eficacia.

Independientemente del protocolo terapéutico que recomiende el especialista en acné, es importante que el paciente siga sus indicaciones con el fin de erradicar las lesiones, mejorar el aspecto de la piel, prevenir rebrotes y evitar la aparición de cicatrices, marcas o manchas.

Terapia biofotónica para el acné

La terapia biofotónica consiste en aplicar una lámpara con tres paneles dotados de luces LED de alta potencia que emiten una luz azul a poca distancia de la piel del paciente, sobre la que previamente se extiende un gel fotoconversor.

La luz emitida por el dispositivo biofotónico elimina las bacterias y ejerce un efecto antiinflamatorio sobre las lesiones del acné. Asimismo, este tratamiento activa la microcirculación del área tratada, normaliza la actividad celular, y alivia la rojez de los granos. También induce la producción de colágeno propio, lo que tiene un efecto positivo a la hora de reducir las cicatrices de acné y mejorar el aspecto de la piel en general.

Una de las mayores ventajas de la terapia biofotónica es que resulta útil en todas las formas de acné, incluso en las más severas. Por otro lado, el tratamiento consta de varias sesiones de solo nueve minutos cada una que se aplican a lo largo de seis semanas. Es indoloro y mejora notablemente la calidad de la piel, por lo que también se trata de un recurso utilizado para el rejuvenecimiento cutáneo.
Después de cada sesión se aplica una crema hidratante, preferiblemente con factor de protección solar, y el paciente se incorpora a su actividad social y laboral de manera inmediata. Se puede usar maquillaje teniendo la precaución de escoger fórmulas oil-free. También se aconseja beber mucha agua para ayudar a la hidratación de la piel.

Las lesiones de acné remiten en el 90% de los pacientes a las 12 semanas de iniciar el tratamiento. Los buenos resultados se potencian varias semanas después incluso de haberlo concluido.

Clínica especializada en el tratamiento del acné en Madrid

Más información

A continuación se indican las preguntas frecuentes, la autoría y las referencias de la información proporcionada en esta página

Preguntas frecuentes sobre el acné

¿Hay alimentos que causan acné?

Algunas investigaciones han relacionado las dietas ricas en azúcares refinados, productos ultraprocesados y lácteos con el acné. No obstante, la relación entre alimentos concretos, como el chocolate, el chorizo o los fritos no es real y responde más a los mitos acerca del acné que conviene desterrar. Salvo casos en los que existan alergias o intolerancias alimentarias, el consumo de un alimento específico no agrava el acné o el estado de la piel de manera directa.

¿El estrés causa acné?

El estrés y la tensión emocional no son causantes directos del acné. No obstante, tal y como sucede con otras patologías dermatológicas como la rosácea, la psoriasis o la dermatitis atópica, el estrés agrava el acné ya existente, ya que comparten ciertos mecanismos bioquímicos.

¿Tomar el sol cura el acné?

Siempre se ha dicho que el acné se cura en verano por tomar el sol. Sin embargo, esto no es exactamente así. El sol tiene un efecto antiinflamatorio y reseca la piel, lo que puede hacer que el acné mejore de manera transitoria. Sin embargo, los factores hormonales y la hiperproducción de sebo responsables de la aparición de los granos y comedones siguen estando ahí, de manera que la patología no se cura por el hecho de tomar el sol. Es más, la radiación solar puede hiperpigmentar las lesiones típicas del acné y favorecer la permanencia de marcas y cicatrices.

Por otro lado, la exposición solar también favorece la obstrucción de los folículos pilosebáceos debido al engrosamiento de la capa córnea, lo que se traduce en un efecto rebote que vemos frecuentemente al final del verano.

¿Por qué no debes explotar los granos?

Tocar, pinchar o reventar los granos son conductas que debemos evitar a toda costa por varios motivos. Por un lado, este gesto incrementa el riesgo de causar infecciones al diseminar las bacterias y por el propio traumatismo que causamos en la piel al presionar la zona o lesionarla con las uñas. Por otra parte, estos factores a su vez incrementan la posibilidad de dejar marcas y cicatrices que pueden requerir tratamiento específico para su eliminación.

De esta forma, lo mejor para hacer desaparecer un comedón es tener un poco de paciencia y aplicar productos específicos prescritos por el especialista en acné, destinados a aliviar la inflamación y desobstruir el poro pilosebáceo.

¿Los fármacos para el acné son seguros?

Retinoides, antibióticos y antiandrógenos con medicamentos que juegan un papel importante en el tratamiento de diversas patologías, entre ellas, el acné. No son de venta libre y deben tomarse si no están prescritos y supervisados por un especialista. Únicamente se dispensan con receta.

Limpieza facial y acné… ¿cuánto más mejor?

Hay una marcada tendencia a abusar de productos limpiadores y exfoliantes con la esperanza de arrastrar los comedones y acabar definitivamente con el acné. Es cierto que, según los especialistas, la limpieza del rostro es clave para mantenerlo a raya. Sin embargo, excederse en este hábito o utilizar productos demasiado agresivos puede irritar la piel y causar un efecto rebote. En opinión de los dermatólogos, lo mejor es limpiar la piel con productos específicos para pieles acneicas, usar cosmética oil-free y protegerse del sol con fotoprotectores sin aceites que, además, incorporen principios activos que ayuden a tratar el acné.

Cómo puedo cuidar mi piel con acné

Límpiala con productos específicos para pieles con acné encaminados a limpiar el poro y retirar el exceso de sebo.

Usa cosmética oil-free y maquillaje ligero y no comedogénico. No lo compartas y no te olvides de limpiar a menudo tus brochas, esponjas y pinceles de maquillaje.

No te autodiagnostiques y no te automediques. El dermatólogo es el profesional que mejor puede ayudar a la curación del acné. De lo contrario, el cuadro puede empeorar y dejar secuelas difíciles de tratar.

Acude periódicamente a un centro de estética especializado y aplica una higiene facial específica para pieles con acné.

Autoría del contenido de esta página y referencias

El contenido de la presente página ha sido elaborado por el Departamento de Comunicación y el Equipo Médico del Grupo Pedro Jaén siguiendo nuestro compromiso editorial, mediante el que garantizamos la veracidad y actualización de la información proporcionada.

Referencias sobre el acné:

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