¿Puedo usar gel hidroalcohólico en la playa?

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Tanto durante el estado de alarma ocasionado por la pandemia asociada al coronavirus SARS-CoV-2, como después del confinamiento, los dermatólogos hemos estado atendiendo consultas relacionadas con patologías cutáneas que han podido agravarse como consecuencia de la situación de alerta que estamos viviendo o alteraciones dermatológicas derivadas de las circunstancias impuestas por la vuelta a la normalidad, sobre todo, por el uso continuado de mascarillas y geles de hidroalcohol.

La llegada del verano y el aumento de las temperaturas ha suscitado nuevas preguntas al respecto de los problemas en la piel asociados al coronavirus  y otros que pueden pueden resultar de la unión de estos productos en un ambiente marcado por el calor y la humedad. De hecho, en los últimos días nos ha tocado aclarar la relación entre los geles hidroalcohólicos y un posible mayor riesgo de quemaduras solares. Esto es lo que demos saber.

Gel hidroalcohólico y cuidado de la piel

El gel hidroalchólico, como su propio nombre indica, tiene un alto contenido en alcohol (entre el 60% y el 80%, según las formulaciones). El alcohol tiene un efecto secante sobre la piel y puede llegar a irritarla o descamarla. De hecho, los pacientes con rosácea, psoriasis, dermatitis atópica, piel sensible... deben escoger productos de higiene y cuidado de la piel sin este ingrediente, ya que agrava su patología. También, durante todo este tiempo estamos viendo muchos casos de dermatitis irritativas y eccemas en las manos por lavárselas muy a menudo con este tipo de geles.

Por otro lado, los geles de hidroalcohol se formulan con glicerina para que sean más cómodos de usar cuando estamos fuera de casa, ya que para lavarse con ellos no se necesita agua, ni aclarado y su mayor viscosidad facilita la aplicación por toda la superficie de las manos. Sin embargo, tienen el inconveniente de que, al no evaporarse tan rápido como otras presentaciones más líquidas y aunque la glicerina es hidratante, el alcohol permanece más tiempo en la piel.

De esta forma, usar geles de hidroalcohol cuando vamos a estar en la playa o la piscina no es una buena idea, ya que podríamos sufrir, dermatitis irritativa de contacto, una irritación de la piel que se manifiesta con picor, enrojecimiento, sensación de quemazón (de ahí quizá que se haya pensado que pueden llegar a quemar) y descamación, aunque no quemaduras solares, como se ha sugerido.

Si los síntomas van más allá de esta clase de dermatitis o son diferentes, como una hiperpigmentación de la piel o una reacción fototóxica, en realidad no deberíamos responsabilizar al alcohol, sino a algún otro ingrediente adicional que pueden llevar los geles hidroalcohólicos para darles color o aroma.

En cualquier caso, y dado que estos geles también se están usando en el cuello o la cara, nuestro consejo como dermatólogos es evitarlos en las jornadas en las que vamos a estar expuestos al sol, de la misma manera que solemos desaconsejar la aplicación de perfumes y colonias en esas mismas circunstancias. Esta recomendación es especialmente importante para quienes sufran alguna dermatosis de base como eccema de manos, dermatitis atópica, rosácea, psoriasis… y para los más pequeños de la casa.

Los niños tienen una barrara cutánea más frágil y, en líneas generales, tienen una piel más sensible que la de un adulto, de forma que es más probable que sufran las consecuencias de unir gel hidroalcohólico con exposición solar.


Higiene de manos, playa y coronavirus

La pregunta que inevitablemente surge después de conocer estos problemas es: ¿cómo mantenemos una buena higiene de manos en verano? Recurriendo a jabones neutros o SYNDET (sinthetic detergent) , también llamados jabones sin jabón, formulados para respetar la barrera cutánea y no resecar la piel y dejar los geles de hidroalcohol únicamente para cuando no haya más remedio y no tengamos a mano agua y jabón.

Asimismo, hay que recordar que para evitar que la piel de las manos sufra en exceso debemos lavarlas con agua tibia, secarlas perfectamente con una toalla suave e hidratarlas con cremas emolientes después de cada lavado. Por su parte, cuando ya nos encontramos ante el caso de una dermatitis irritativa, es necesario realizar una consulta médica, ya que habitualmente se prescribe un tratamiento con corticoides tópicos y antihistamínicos orales bajo supervisión.

Cuidado con el sol después del confinamiento

El factor que sí incrementa el riesgo de quemaduras solares después del confinamiento no es el gel hidroalcohólico, sino el hecho de que nuestra piel se encuentra más desprotegida después de haber estado recluidos en casa durante semanas. Durante el encierro, hemos segregado menos melanina, el pigmento natural que da color a nuestra piel y además ejerce de escudo protector frente a la radiación ultravioleta. De esa manera, pasar a exponerse al sol fuerte del verano que acabamos de estrenar hace que seamos más susceptible a las quemaduras.

Por eso, aunque siempre hablamos de que el Factor de Protección Solar (FPS) de nuestras cremas debe ser, como mínimo de 30, este año nos solemos decantar por recomendar directamente un FPS de 50.

Al hilo de esta cuestión, nos gustaría recordar que aunque es posible que este confinamiento haya podido mermar los niveles de vitamina D en el organismo (un problema que tiene buena parte de la población española en circunstancias normales), no hay razón para tomar el sol de manera indiscriminada, ya que para asimilar la cantidad que necesitamos de vitamina D basta con exponerse al sol en brazos y/o piernas durante un cuarto de hora en días alternos. Incluso si el déficit persiste, tenemos suplementos de calciferol aptos para suplir esta carencia.

Protección solar en tiempos de coronavirus

En definitiva, la protección solar en este verano tan particular y atípico es, si cabe, más necesaria que en años anteriores, debido a la mayor fragilidad de nuestra piel con respecto a otros.

Por ello, y además de desaconsejar el uso de geles hidroalcohólicos cuando vayamos a la playa, la piscina, alta mar o la montaña, nuestro deber como dermatólogos es insistir en el uso de fotoprotectores de amplio espectro que bloqueen la radiación ultravioleta A, ultravioleta B, la luz visible y la infrarroja y que, además, tengan un FPS elevado.

Por otra parte, es conveniente evitar exponerse al sol durante las horas centrales del día (entre las 12 y las 16) y siempre que podamos debemos buscar zonas sombreadas o parapetarnos debajo de toldos y sombrillas.

Finalmente, hay que completar el atuendo veraniego con ropa ligera, pero cubriente, gafas de sol y gorras, sombreros, pañuelos… para cubrir la cabeza, mejor si tienen ala ancha que proyecte sombra sobre la cara.

¡Ah! y no cometas los errores más frecuentes cuando tratamos de protegernos del sol. Te los contábamos hace tiempo en este mismo blog.

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