Prevención del cáncer de piel

En nuestras clínicas de Madrid en Calle Serrano y La Moraleja

Dermatólogos especialistas en

Revisión de lunares y diagnóstico precoz del cáncer de piel

El cáncer de piel es uno de los que mejor se puede prevenir con pautas sencillas y quizá el que mejor pronóstico tiene si se detecta en sus fases tempranas. Por ello el Grupo Pedro Jaén cuenta con sistemas avanzados para el diagnóstico precoz y un equipo de dermatólogos especialistas en el control de lunares y la prevención del cáncer de piel.

Dermatólogos especialistas en el tratamiento de prevención del cáncer de piel en Madrid - Clínicas en Calle Serrano y La Moraleja.

Última tecnologías para el diagnóstico precoz

El Grupo Pedro Jaén se ha distinguido siempre por su clara apuesta por investigar e incorporar tecnología efectiva como apoyo al mejor tratamiento dermatológico. Su Unidad de Cáncer de Piel se ha forjado un sólido prestigio basado en la integración de los equipos de diagnóstico por imagen más avanzados en todo el proceso asistencial.

Control sistemático de lunares

La Unidad de Cáncer de Piel del Grupo Pedro Jaén es pionera en la instauración de un control sistemático de lunares para facilitar la detección del cáncer de piel en sus fases más tempranas, así como el tratamiento más adecuado para cada paciente.

Modalidades de consulta

Atendemos presencialemente en nuestros centros y mediante consulta online

Diagnóstico precoz y control de lunares

Información sobre la prevención del cáncer de piel

A pesar de ser un tumor frecuente y de que algunas de sus variantes pueden ser letales, lo cierto es que el cáncer de piel es uno de los que mejor se puede prevenir con pautas sencillas y quizá el que mejor pronóstico tiene si se detecta en sus fases tempranas. De esta forma, podemos dividir las pautas preventivas en dos grandes grupos:

  • Autocuidado.
  • Revisiones periódicas en consulta y control de lunares.

Autocuidado para prevenir el cáncer de piel

Prácticamente ninguna enfermedad puede prevenirse al 100% únicamente con hábitos de vida o comportamientos controlables por parte del paciente y el cáncer de piel no es una excepción. Los antecedentes genéticos y clínicos de un individuo, así como su edad o su raza no dependen del paciente, pero hay otros elementos que sí lo son. Entre ellos, el más destacado es el de la fotoprotección.

La fotoprotección está encaminada a evitar o reducir el daño en el ADN celular que provoca la radiación ultravioleta, ligada directamente al cáncer de piel. Para ello, es importante:

Usar fotoprotector de amplio espectro e índice elevado

Es decir, aplicar crema solar de amplio espectro (que proteja de luz ultravioleta tipo A, la de tipo B, infrarroja, luz azul y luz visible) cuyo FPS (Factor de Protección Solar) sea, como mínimo, de 30. Reaplicarlo frecuentemente y usarlo todos los días del año, incluso en jornadas nubladas.

Proteger a los más pequeños

Una vez más, los dermatólogos nos vemos obligados a recordar que la piel tiene memoria y que la factura del cáncer de piel se paga décadas después de acumular daño procedente de las fuentes de radiación ultravioleta. De esta manera, es importante proteger a los niños del cáncer de piel que pueden sufrir en la edad adulta.

A grandes rasgos, los bebés menores de seis meses no deberían exponerse al sol en ninguna circunstancia. A partir de esa edad, pueden hacerlo de manera muy controlada, siempre con ropa, gafas de sol, gorros o sombreros, así como con crema solar en las zonas que no estén cubiertas por la ropa. Asimismo, en los días de playa o piscina deben permanecer siempre en zonas de sombra. Los niños más mayores deben usar filtros solares específicos muy resistentes que deben reaplicarse con frecuencia, además de usar gafas ahumadas, gorras y/o ropa con protección frente a la radiación ultravioleta siempre que vayan a estar en la playa, la piscina o en alta mar.

Evitar las quemaduras solares

Las quemaduras solares producen un daño en el ADN celular irreversible. Sufrir muchas de ellas durante la infancia y la adolescencia multiplica considerablemente el riesgo de sufrir cáncer de piel en la edad adulta. En este sentido, hay que poner de relieve que el bronceado saludable no existe y que en cuanto la piel se pone roja ya está empezando a quemarse.

Autoexploración de la piel

Procura examinar tu piel mensualmente prestando atención a la aparición de lunares nuevos o a alteraciones en la apariencia de los que ya tienes y vigila heridas o pequeñas úlceras que no terminan de cicatrizar. Ayúdate de otra persona o un par de espejos para poder ver las lesiones que se encuentran en lugares menos accesibles, especialmente las de color marrón más oscuro, negro o azulado. Consulta con tu dermatólogo cualquier cambio sospechoso que te haga dudar, ya que este tipo de transformaciones puede alertarnos de que algo no está yendo bien con respecto al cáncer de piel.

Información sobre la prevención del cáncer de piel: síntomas, causas, tipos, diagnóstico y tratamiento.

Revisión de lunares para la prevención del cáncer de piel

Los lunares o nevus melanocíticos son manchas oscuras de forma redondeada y bordes bien definidos que aparecen en la piel debido a la acumulación de melanocitos en un área pequeña muy localizada. Normalmente tienen entre uno y seis milímetros de diámetro, son planos o ligeramente abultados y su color va desde el marrón claro, hasta el color chocolate, pasando por el tono café con leche, aunque también los hay negros y azulados.

Algunos bebés nacen con lunares en su cuerpo (nevus congénitos), pero lo más habitual es que aparezcan a lo largo de la niñez y la adolescencia y que lo hagan en cualquier parte de la piel. Casi todos los individuos tienen como mínimo un lunar y la mayoría presenta entre 10 y 40. El número de lunares que uno tiene está influenciado por la genética y la cantidad de luz solar a la que nos exponemos durante nuestra vida.

Generalmente, los lunares no revisten ninguna gravedad, pero hay multitud de lesiones benignas y malignas que pueden aparecer en la piel a lo largo de la vida cuyo aspecto puede ser similar al de los lunares, aunque no lo sean. Las más comunes son:

  • Queratosis seborreicas: Lesiones abultadas de aspecto ceroso con una superficie algo rugosa y de color grisáceo o marrón. Suelen aparecen en la cabeza, el cuello, la espalda o el pecho en personas mayores de 50 años.
    Lentigos solares: Manchas de color marrón claro que aparecen en la cara, los hombros y/o en el dorso de las manos y que se deben a la exposición crónica al sol.
  • Dermatofibromas: Lesiones pigmentadas con un área central más dura a la palpación. Suelen aparecer en los brazos o en las piernas.
  • Puntos rubí: Mal llamados lunares de sangre o lunares rojos, en realidad estas lesiones no son lunares, sino angiomas causados por una alteración vascular que se ve a través de la piel.
  • Carcinoma basocelular: Un tipo de cáncer de piel muy frecuente que en las fases tempranas de crecimiento se pueden confundir con un nevus intradérmico (lunar elevado).
  • Melanoma maligno: Cáncer de piel pigmentado que se debe a mutaciones en las mismas células que dan lugar a los lunares; los melanocitos. El 75% de los melanomas aparece en la piel aparentemente sana, mientras que el 25% restante lo hace en lunares ya existentes.

Conocer esta información ayuda notablemente a llevar a cabo una autoexploración periódica de la piel que nos ayude a detectar cambios sospechosos cuanto antes. Para el autocontrol de los lunares, los dermatólogos solemos proponer dos procedimientos orientativos: la regla del ABCDE y prestar atención al ‘patito feo’.

Regla del ABCDE

En realidad, es una regla mnemotécnica que nos ayuda a recordar una serie de parámetros que debemos tener en cuenta para detectar un posible carcinoma cutáneo para consultar con el dermatólogo en caso de sospecha.

La A de Asimetría

Un lunar que no sea simétrico, es decir, que presente una mitad diferente de la otra es sugestivo de ser un melanoma.

La B de Bordes

Unos bordes irregulares deben hacernos sospechar que la lesión puede haberse malignizado.

La C de Color

Por lo general, los lunares son de color marrón de diferente intensidad, aunque también los hay rojos, azules y negros. Los que adquieren un color marrón demasiado claro, rosado o incluso blanco deben ser examinados por un dermatólogo para descartar una posible lesión maligna.

La D de Diámetro

En realidad, el factor del diámetro no es determinante, pero sí se trata de un elemento que debemos vigilar con especial atención en caso de lunares de más de seis milímetros.

La E de Evolución

Este es quizá el parámetro más importante de los mencionados, ya que hace referencia a cambios y modificaciones que se hayan producido en el aspecto, tamaño, textura… de ese lunar en relativamente poco tiempo. En este sentido también hay que tener en cuenta si la lesión sangra, pica, supura o si duele. La evolución engloba al resto de iniciales de la regla ABCDE y se basa en localizar ese lunar que de manera repentina es diferente a los que tenemos en el resto del cuerpo o tiene una apariencia distinta a la que ha venido luciendo siempre. Esa diferencia puede estribar en su color, en su forma, en su crecimiento… pero el hecho de que haya cambiado en poco tiempo es motivo suficiente para salir de dudas en la consulta del dermatólogo.

Localizar el patito feo

A pesar de que las pautas parecen sencillas, lo cierto es que interpretar de modo correcto la regla del ABCDE no es fácil. Por ello, los especialistas en cáncer de piel solemos recomendar la localización del llamado patito feo, que no es otra cosa que prestar atención (y consultar al dermatólogo) si observamos que un lunar es claramente distinto que el resto de los que tenemos o que la piel del entorno.

En definitiva, ante cualquier signo que haga que un lunar nos parezca extraño o claramente distinto a los demás hay que acudir al dermatólogo; incluso aunque nuestras observaciones no se ajusten exactamente a las reglas que acabamos de referir.

Control de lunares en la consulta del dermatólogo

A pesar de que la autoexploración de la piel puede ser el primer paso para detectar un cáncer de piel de manera precoz, lo cierto es que generalmente no revisamos nuestra piel con la suficiente atención para detectar los signos de alerta. Por otro lado, hay que tener en cuenta que éstos pueden ser bastante inespecíficos y pasar desapercibidos fácilmente.

Asimismo, la localización de las manchas y lunares no siempre se produce en lugares accesibles o visibles. Así, en el caso de los brazos, las manos, la cara o la zona del escote la revisión de lunares es una tarea fácil. Sin embargo, no lo es tanto cuando se trata de controlar el aspecto de los lunares del cuello o la espalda, dado que además no siempre contamos con la ayuda de alguien que pueda echar un vistazo a nuestros lunares en las zonas que no vemos nosotros.

La Unidad de Cáncer de Piel del Grupo Pedro Jaén es pionera en la instauración de un control sistemático de lunares para facilitar la detección del cáncer de piel en sus fases más tempranas, así como el tratamiento más adecuado para cada paciente.

De esta manera, y dada la relación entre el número y tamaño de lunares con el melanoma, nuestros especialistas proponen una revisión anual para cribar lunares y todas las lesiones inespecíficas y examinar la piel de manera exhaustiva, Incluyendo las manchas, lesiones y lunares que se encuentran en zonas poco visibles, como el cuero cabelludo, las plantas de los pies, la zona interdigital de manos y pies, axilas…

El momento idóneo para revisar los lunares en consulta

Si tenemos que establecer una recomendación para que las revisiones sean más certeras, los especialistas nos solemos decantar por la primavera, ya que en esta época del año la piel no está bronceada y tanto la epidermis como los lunares y manchas tienen su aspecto original, de manera que es más fácil detectar posibles modificaciones. En cambio, con la llegada del verano vestimos ropa más ligera y descubierta que hace que nuestra piel se broncee y las zonas pigmentadas se oscurezcan, lo que complica un poco la tarea de revisión.

No obstante, en caso de detectar cualquier alteración o cambio sospechoso, lo más recomendable es pedir cita con el dermatólogo, independientemente de la época del año en la que lo advirtamos.

Lo idóneo es que a partir de estas revisiones periódicas dispongamos de un registro de nuestros lunares para poder evaluar si han aparecido algunos nuevos, si han desaparecido, si han cambiado, en cuánto tiempo lo han hecho, de qué manera… para ello es de gran ayuda el equipo de mapeo del cuerpo completo disponible en nuestro centro.

Esta sofisticada tecnología permite tomar imágenes y elaborar un mapa completo de los lunares y manchas del cuerpo del paciente para poder hacer un seguimiento de su evolución y detectar cambios de manera mucho más rápida, fácil y certera.

«El cáncer de piel es uno de los que mejor se puede prevenir con pautas sencillas y quizá el que mejor pronóstico tiene si se detecta en sus fases tempranas»

Diagnóstico del Cáncer de Piel

El Grupo Pedro Jaén cuenta con la tecnología y los procedimientos más vanguardistas a la hora de detectar y clasificar los tumores cutáneos en sus fases más precoces, un factor esencial para mejorar el pronóstico del paciente.

Mapeo de cuerpo entero (Vectra)

Es la tecnología más certera a la hora de detectar el cáncer de piel, especialmente el melanoma en sus estadios más precoces, un factor directamente relacionado con la evolución del tumor y la supervivencia del paciente en el caso de que sufra un melanoma, menos frecuente que el resto de tumores cutáneos, pero mucho más agresivo y letal.

Actualmente, el Grupo Pedro Jaén es el único centro que cuenta con este equipo en España. Su funcionamiento se basa en capturar, en solo dos segundos, imágenes de toda la superficie cutánea y procesarlas en tres dimensiones para ofrecer en pocos minutos una visión extraordinariamente precisa de cada lunar o lesión cutánea.

El sistema de mapeo que utilizamos ofrece la posibilidad de explorar de manera no invasiva y rápida toda la superficie corporal, incluyendo áreas que pueden pasar desapercibidas al autoexplorarse en casa o que son de difícil acceso en una consulta rutinaria, tales como las ingles, las axilas, así como ciertas áreas del cuello o la cabeza.

Asimismo, esta tecnología permite confeccionar un mapa dermatológico en el que se registra la evolución de lunares y lesiones, de manera que al especialista le resulta más fiable identificar de manera rápida y clara cualquier modificación sospechosa, para luego proceder a un diagnóstico específico y a un tratamiento precoz.

Microscopía confocal

Este dispositivo, en cuyo desarrollo ha tomado parte activa el Dr. Salvador González, miembro del equipo de Grupo Pedro Jaén y uno de los especialistas en cáncer de piel más prestigiosos a nivel internacional, ha supuesto una verdadera revolución en el diagnóstico y seguimiento de las lesiones cutáneas, ya que consigue una precisión prácticamente idéntica a la de una biopsia convencional, sin necesidad de extirpar tejido, inyectar contraste, radiar la zona de exploración o llevar a cabo cualquier otra actuación invasiva.

La microscopía confocal permite reducir al mínimo la cantidad de biopsias tradicionales, lo que a su vez tiene un beneficio tanto físico como emocional para el paciente. Por un lado, anulamos cualquier tipo de dolor, molestias y cicatrices; algo fundamental si la lesión sospechosa se encuentra en la cara o en un lugar muy visible, ya que la prueba se basa en un sistema de iluminación muy sofisticado completamente inocuo. Por otro, ahorramos la ansiedad del paciente a la espera de los resultados.

Las ventajas de la microscopía confocal, además, no se limitan a la fase de diagnóstico del cáncer de piel. Gracias a esta tecnología se puede llevar a cabo una monitorización muy útil de los tratamientos que se aplican sobre las lesiones cancerosas; tanto las que se tratan de forma no invasiva, como las que reciben terapia fotodinámica, así como las que se tratan con crioterapia o cirugía. La microscopía confocal permite verificar la eficacia de estos procedimientos o evaluar la necesidad de introducir cambios en la pauta terapéutica.

Ecografía

La ecografía cutánea juega un papel importante en el diagnóstico y delimitación de tumores, sobre todo aquellos localizados a un nivel más profundo de la dermis. Se trata de una herramienta que nos ofrece información relevante sobre las características específicas de la lesión, para orientar al especialista acerca del tipo de tumor en cuestión, así como sobre la profundidad y afectación de estructuras importantes tales como vasos sanguíneos o terminaciones nerviosas, de cara a la planificación preoperatoria.

Dermatoscopia digital

La introducción de la dermatoscopia digital supuso una verdadera revolución en el diagnóstico del cáncer de piel, concretamente del melanoma. Se trata de una técnica no invasiva de diagnóstico de lunares y melanoma, que permite obtener una imagen muy aumentada de cada lunar que permite ver con extremo detalle no solo su superficie, sino también su estructura en profundidad. Su uso es complementario a la Fotografía Corporal Universal 3D (Vectra®) y permite la monitorización digital en el tiempo de cada una de las lesiones.

Para ello se emplea un dermatoscopio, un dispositivo dotado de un sistema de magnificación de las lesiones asistido con una luz incidental que transilumina la piel y permite obtener imágenes de gran aumento. El sistema Vectra® cuenta con un dermatoscopio (VEOS®) que se considera el de más precisión en el momento actual.

La dermatoscopia digital permite grabar las imágenes obtenidas en cada visita para hacer un seguimiento de su evolución en el tiempo. Es una prueba rápida, indolora y completamente inocua. Su precisión es muy alta y facilita notablemente el diagnóstico precoz de una eventual malignización, que conduce a un tratamiento quirúrgico más sencillo y eficaz. A su vez, esta técnica evita la extirpación innecesaria de algunos lunares de aspecto atípico, pero de naturaleza benigna.

Clínica especializada en la prevención del cáncer de piel en Madrid.

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Grupo Pedro Jaén es un centro médico fundado hace más de tres décadas con el objetivo de ofrecer soluciones médicas, quirúrgicas y estéticas relacionadas con la salud y la apariencia de la piel. Dirigido por el Dr. Pedro Jaén, presidente de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), el grupo cuenta con un equipo médico que permite cubrir cada área de tratamiento con especialistas del máximo nivel, desarrolla una intensa labor de formación, es líder en investigación médica y cuenta con varias clínicas ubicadas en Madrid, desde las que ofrece una asistencia de la máxima calidad y excelencia a todos sus pacientes.

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La Moraleja

Ubicado en la Plaza de La Moraleja, este centro exclusivo permite al Grupo Pedro Jaén acercar sus servicios médicos y estéticos a los usuarios de toda el área norte de Madrid.

L - V: 10:00 - 20:30

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